El rebote del bibliotecario

Ocurre frecuentemente, especialmente entre aquellas personas que trabajamos de cara al público (aunque sea un público reducido, como es mi caso), que tenemos ganas de mandar al cuerno a los tocanarices habituales.
Preguntas absurdas, exigencias imposibles de cumplir y demás tonterías usuales crespan los nervios a cualquiera. Incluso a los bibliotecarios, esos seres que transmiten paz y sabiduría, esos seres incapaces de perder la paciencia, con esa aureola de beatitud...Los montillas de la biblioteconomía, vamos, que jamás contestarían mal a nadie...



¡Mamá, miedo!

6 comentarios:

  1. manu o.e.g.c.8/11/06 13:28

    ¡Ah! Qué gran virtud la paciencia. Lástima que no la vendan en el supermercado...

    Hay gente que disfruta fastidiando al prójimo. Otros, directamente, no dan más que sí y por eso son unos tocanarices.

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  2. La tipología de los tocanarices es muy amplia: desde los inútiles hasta los vagos incompetentes...a esos les enviaba yo esta tipeja de vez en cuando...

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  3. Lo que pasa es que la gente está muy malacostumbrada: te tocan las narices o no devuelven un libro en fecha y como mucho les retiras el carnet. Con un reglamento disciplinario y la tía de la foto, sería otro cantar. :-P

    :-*******

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  4. Estoy por imprimirla en color a tamaño natural y ponérmela de careto...

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  5. Buena idea. Te ahorraría aguantarle la tontería a muchos usuarios improcedentes.

    Tampoco iría mal ponerles el video de Conan the Librarian. :-P

    :-************

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  6. No me des ideas...aunque una vez que uno estuvo pesaíto y había confianza, se lo envié para que supiera con quién trataba...no sé la cara que puso, pero desde entonces, más suaaaaaave...

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