Renfe vs. La serena indignación del Bibliotecario

Estaba yo esta mañana tan ricamente leyendo las noticias, por aquello de estar concentrada en la pantalla haciendo ver que me gano el sueldo, cuando me topo con que -de nuevo- Renfe ha hecho de las suyas en Barcelona: ha dejado tirado enmedio de un túnel durante una hora a todo un tren lleno de pasajeros (si fuera lleno de mercancías, a quién le iba a importar, claro). Como usuaria habitual de dicho medio de transporte, me he armado de paciencia y he comenzado a leer la noticia. Pues qué mal trago han tenido que pasar los pobrecitos, oye...

Hasta que llego al final de la noticia, en El Periódico en línea. Entonces he pasado del pasmo por la incompetencia de Renfe al absurdo de la realidad estereotipada. Lean, lean...

SERENA INDIGNACIÓN
Xavi López, un bibliotecario de 36 años que esperaba el tren para dirigirse a Manlleu, era la viva estampa de la indignación. "Que hagan tabla rasa porque esto no va" señaló a este diario cansado de que las averías de Renfe incidan de manera determinante en su vida cotidiana. "No es solo ir a trabajar, es cualquier cosa, ir al dentista, hacer unas gestiones", afirmó, eso sí, sin alzar ni por un momento la voz.


Pos ná, cojo mi sereno pasmo y mejor me voy a tomar un café allá donde los medios de comunicación no lleguen, no vaya a ser que se me indigeste...

6 comentarios:

  1. manu o.e.g.c.14/11/06 12:36

    por aquello de estar concentrada en la pantalla haciendo ver que me gano el sueldo. Tú eres de las mías.

    Un bibliotecario "serenamente indignado". Está claro, estamos sobrepasando ya todos los límites. Renfe, peor imposible.

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  2. Tú eres de las mías.

    ¿Alguna vez lo habías dudado?...

    Seguro que el pobre bibliotecario estaba que se subía por las paredes, con ganas de gritar al mundo su indignación. Probablemente, después de que lo pillara el periodista, fue directamente al lavabo a pegarse de leches contra la pared por pura frustración. Eso sí, de cara a la galería, inmutable, oye...
    Aunque Renfe aún nos puede deparar muchas sorpresas...

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  3. Como usuario diario de esto de la Renfe (primero cercanías, ahora regionales), sé lo que es que, de golpe y porrazo, te dejen tirado enmedio de la nada como si se fuera a acabar el mundo. Lo que pasa es que a mí, a diferencia de los de ayer, la última vez me dejaron a escasos 20 metros de la estación de Sta. Maria de Palautordera, de noche, y con la certeza de que, en algún momento, aparecería una manada de lobos a rebanarnos el pescuezo.

    Follar, follar, que el mundo se acaba!

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  4. Uy, pues mi vez más mítica fue una el día antes de Navidad: nos dejaron tirados de las diez a la una ¡de la noche! sin electricidad (ergo sin luz ni calefacción), con las puertas todas abiertas con el frío que pelaba, en un punto indeterminado entre Sant Celoni y Sils. No aparecieron lobos, pero estábamos rodeados de niebla, y todo tenía un aspecto fantasmal.
    Pusieron a prueba mi serenidad bibliotecaria. Lo consiguieron: me cagué en sus muelas una semana entera.
    Enric, no se tiene que acabar el mundo para follar, hombre...

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  5. ...eso sí, con sereno frenesí. :-P

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