Frikitecaris, la dominación mundial y un cuento de Borges

Repetidas veces hemos hablado de que Frikitecaris pretende la dominación mundial, ¿pero qué deberíamos entender por dominación mundial?

Podríamos exponer detalladamente nuestros planes (y lo haremos), pero, a modo de avance y como una metáfora de como podría ser un mundo post-revolución Frikitecaria, les ofrecemos un cuento de Borges: La Biblioteca de Babel

El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente.
La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos.
Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto. En el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que la Biblioteca no es infinita (si lo fuera realmente ¿a qué esa duplicación ilusoria?); yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito... La luz procede de unas frutas esféricas que llevan el nombre de lámparas. Hay dos en cada hexágono: transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante
Como todos los hombres de la Biblioteca, he viajado en mi juventud; he peregrinado en busca de un libro, acaso del catálogo de catálogos; ahora que mis ojos casi no pueden descifrar lo que escribo, me preparo a morir a unas pocas leguas del hexágono en que nací. Muerto, no faltarán manos piadosas que me tiren por la baranda; mi sepultura será el aire insondable; mi cuerpo se hundirá largamente y se corromperá y disolverá en el viento engendrado por la caída, que es infinita.
Yo afirmo que la Biblioteca es interminable. Los idealistas arguyen que las salas hexagonales son una forma necesaria del espacio absoluto o, por lo menos, de nuestra intuición del espacio. Razonan que es inconcebible una sala triangular o pentagonal. (Los místicos pretenden que el éxtasis les revela una cámara circular con un gran libro circular de lomo continuo, que da toda la vuelta de las paredes; pero su testimonio es sospechoso; sus palabras, oscuras. Ese libro cíclico es Dios.) Básteme, por ahora, repetir el dictamen clásico: La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible.
A cada uno de los muros de cada hexágono corresponden cinco anaqueles; cada anaquel encierra treinta y dos libros de formato uniforme; cada libro es de cuatrocientas diez páginas; cada página, de cuarenta renglones; cada renglón, de unas ochenta letras de color negro. También hay letras en el dorso de cada libro; esas letras no indican o prefiguran lo que dirán las páginas. Sé que esa inconexión, alguna vez, pareció misteriosa. Antes de resumir la solución (cuyo descubrimiento, a pesar de sus trágicas proyecciones, es quizá el hecho capital de la historia) quiero rememorar algunos axiomas.
El primero: La Biblioteca existe ab aeterno. De esa verdad cuyo colorario inmediato es la eternidad futura del mundo, ninguna mente razonable puede dudar. El hombre, el imperfecto bibliotecario, puede ser obra del azar o de los demiurgos malévolos; el universo, con su elegante dotación de anaqueles, de tomos enigmáticos, de infatigables escaleras para el viajero y de letrinas para el bibliotecario sentado, sólo puede ser obra de un dios. Para percibir la distancia que hay entre lo divino y lo humano, basta comparar estos rudos símbolos trémulos que mi falible mano garabatea en la tapa de un libro, con las letras orgánicas del interior: puntuales, delicadas, negrísimas, inimitablemente simétricas.
El segundo: El número de símbolos ortográficos es veinticinco. Esa comprobación permitió, hace trescientos años, formular una teoría general de la Biblioteca y resolver satisfactoriamente el problema que ninguna conjetura había descifrado: la naturaleza informe y caótica de casi todos los libros. Uno, que mi padre vio en un hexágono del circuito quince noventa y cuatro, constaba de las letras MCV perversamente repetidas desde el renglón primero hasta el último. Otro (muy consultado en esta zona) es un mero laberinto de letras, pero la página penúltima dice Oh tiempo tus pirámides. Ya se sabe: por una línea razonable o una recta noticia hay leguas de insensatas cacofonías, de fárragos verbales y de incoherencias. (Yo sé de una región cerril cuyos bibliotecarios repudian la supersticiosa y vana costumbre de buscar sentido en los libros y la equiparan a la de buscarlo en los sueños o en las líneas caóticas de la mano... Admiten que los inventores de la escritura imitaron los veinticinco símbolos naturales, pero sostienen que esa aplicación es casual y que los libros nada significan en sí. Ese dictamen, ya veremos no es del todo falaz.)
Durante mucho tiempo se creyó que esos libros impenetrables correspondían a lenguas pretéritas o remotas. Es verdad que los hombres más antiguos, los primeros bibliotecarios, usaban un lenguaje asaz diferente del que hablamos ahora; es verdad que unas millas a la derecha la lengua es dialectal y que noventa pisos más arriba, es incomprensible. Todo eso, lo repito, es verdad, pero cuatrocientas diez páginas de inalterables M C V no pueden corresponder a ningún idioma, por dialectal o rudimentario que sea. Algunos insinuaron que cada letra podía influir en la subsiguiente y que el valor de MCV en la tercera línea de la página 71 no era el que puede tener la misma serie en otra posición de otra página, pero esa vaga tesis no prosperó. Otros pensaron en criptografías; universalmente esa conjetura ha sido aceptada, aunque no en el sentido en que la formularon sus inventores.
Hace quinientos años, el jefe de un hexágono superior dio con un libro tan confuso como los otros, pero que tenía casi dos hojas de líneas homogéneas. Mostró su hallazgo a un descifrador ambulante, que le dijo que estaban redactadas en portugués; otros le dijeron que en yiddish. Antes de un siglo pudo establecerse el idioma: un dialecto samoyedo-lituano del guaraní, con inflexiones de árabe clásico.
También se descifró el contenido: nociones de análisis combinatorio, ilustradas por ejemplos de variaciones con repetición ilimitada. Esos ejemplos permitieron que un bibliotecario de genio descubriera la ley fundamental de la Biblioteca. Este pensador observó que todos los libros, por diversos que sean, constan de elementos iguales: el espacio, el punto, la coma, las veintidós letras del alfabeto. También alegó un hecho que todos los viajeros han confirmado: No hay en la vasta Biblioteca, dos libros idénticos.
De esas premisas incontrovertibles dedujo que la Biblioteca es total y que sus anaqueles registran todas las posibles combinaciones de los veintitantos símbolos ortográficos (número, aunque vastísimo, no infinito) o sea todo lo que es dable expresar: en todos los idiomas. Todo: la historia minuciosa del porvenir, las autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia de esos catálogos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, el evangelio gnóstico de Basilides, el comentario de ese evangelio, el comentario del comentario de ese evangelio, la relación verídica de tu muerte, la versión de cada libro a todas las lenguas, las interpolaciones de cada libro en todos los libros, el tratado que Beda pudo escribir (y no escribió) sobre la mitología de los sajones, los libros perdidos de Tácito.
Cuando se proclamó que la Biblioteca abarcaba todos los libros, la primera impresión fue de extravagante felicidad. Todos los hombres se sintieron señores de un tesoro intacto y secreto. No había problema personal o mundial cuya elocuente solución no existiera: en algún hexágono. El universo estaba justificado, el universo bruscamente usurpó las dimensiones ilimitadas de la esperanza. En aquel tiempo se habló mucho de las Vindicaciones: libros de apología y de profecía, que para siempre vindicaban los actos de cada hombre del universo y guardaban arcanos prodigiosos para su porvenir. Miles de codiciosos abandonaron el dulce hexágono natal y se lanzaron escaleras arriba, urgidos por el vano propósito de encontrar su Vindicación. Esos peregrinos disputaban en los corredores estrechos, proferían oscuras maldiciones, se estrangulaban en las escaleras divinas, arrojaban los libros engañosos al fondo de los túneles, morían despeñados por los hombres de regiones remotas. Otros se enloquecieron... Las Vindicaciones existen (yo he visto dos que se refieren a personas del porvenir, a personas acaso no imaginarias) pero los buscadores no recordaban que la posibilidad de que un hombre encuentre la suya, o alguna pérfida variación de la suya, es computable en cero.
También se esperó entonces la aclaración de los misterios básicos de la humanidad: el origen de la Biblioteca y del tiempo. Es verosímil que esos graves misterios puedan explicarse en palabras: si no basta el lenguaje de los filósofos, la multiforme Biblioteca habrá producido el idioma inaudito que se requiere y los vocabularios y gramáticas de ese idioma. Hace ya cuatro siglos que los hombres fatigan los hexágonos... Hay buscadores oficiales, inquisidores. Yo los he visto en el desempeño de su función: llegan siempre rendidos; hablan de una escalera sin peldaños que casi los mató; hablan de galerías y de escaleras con el bibliotecario; alguna vez, toman el libro más cercano y lo hojean, en busca de palabras infames. Visiblemente, nadie espera descubrir nada.
A la desaforada esperanza, sucedió, como es natural, una depresión excesiva. La certidumbre de que algún anaquel en algún hexágono encerraba libros preciosos y de que esos libros preciosos eran inaccesibles, pareció casi intolerable. Una secta blasfema sugirió que cesaran las buscas y que todos los hombres barajaran letras y símbolos, hasta construir, mediante un improbable don del azar, esos libros canónicos. Las autoridades se vieron obligadas a promulgar órdenes severas. La secta desapareció, pero en mi niñez he visto hombres viejos que largamente se ocultaban en las letrinas, con unos discos de metal en un cubilete prohibido, y débilmente remedaban el divino desorden.
Otros, inversamente, creyeron que lo primordial era eliminar las obras inútiles. Invadían los hexágonos, exhibían credenciales no siempre falsas, hojeaban con fastidio un volumen y condenaban anaqueles enteros: a su furor higiénico, ascético, se debe la insensata perdición de millones de libros. Su nombre es execrado, pero quienes deploran los "tesoros" que su frenesí destruyó, negligen dos hechos notorios. Uno: la Biblioteca es tan enorme que toda reducción de origen humano resulta infinitesimal. Otro: cada ejemplar es único, irreemplazable, pero (como la Biblioteca es total) hay siempre varios centenares de miles de facsímiles imperfectos: de obras que no difieren sino por una letra o por una coma. Contra la opinión general, me atrevo a suponer que las consecuencias de las depredaciones cometidas por los Purificadores, han sido exageradas por el horror que esos fanáticos provocaron. Los urgía el delirio de conquistar los libros del Hexágono Carmesí: libros de formato menor que los naturales; omnipotentes, ilustrados y mágicos.
También sabemos de otra superstición de aquel tiempo: la del Hombre del Libro. En algún anaquel de algún hexágono (razonaron los hombres) debe existir un libro que sea la cifra y el compendio perfecto de todos los demás: algún bibliotecario lo ha recorrido y es análogo a un dios. En el lenguaje de esta zona persisten aún vestigios del culto de ese funcionario remoto. Muchos peregrinaron en busca de Él.
Durante un siglo fatigaron en vano los más diversos rumbos. ¿Cómo localizar el venerado hexágono secreto que lo hospedaba? Alguien propuso un método regresivo: Para localizar el libro A, consultar previamente un libro B que indique el sitio de A; para localizar el libro B, consultar previamente un libro C, y así hasta lo infinito... En aventuras de ésas, he prodigado y consumido mis años. No me parece inverosímil que en algún anaquel del universo haya un libro total; ruego a los dioses ignorados que un hombre—¡uno solo, aunque sea, hace miles de años!—lo haya examinado y leído. Si el honor y la sabiduría y la felicidad no son para mí, que sean para otros. Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno. Que yo sea ultrajado y aniquilado, pero que en un instante, en un ser, Tu enorme Biblioteca se justifique.
Afirman los impíos que el disparate es normal en la Biblioteca y que lo razonable (y aun la humilde y pura coherencia) es una casi milagrosa excepción. Hablan (lo sé) de "la Biblioteca febril, cuyos azarosos volúmenes corren el incesante albur de cambiarse en otros y que todo lo afirman, lo niegan y lo confunden como una divinidad que delira". Esas palabras que no sólo denuncian el desorden sino que lo ejemplifican también, notoriamente prueban su gusto pésimo y su desesperada ignorancia.
En efecto, la Biblioteca incluye todas las estructuras verbales, todas las variaciones que permiten los veinticinco símbolos ortográficos, pero no un solo disparate absoluto. Inútil observar que el mejor volumen de los muchos hexágonos que administro se titula Trueno peinado, y otro El calambre de yeso y otro Axaxaxas mlö. Esas proposiciones, a primera vista incoherentes, sin duda son capaces de una justificación criptográfica o alegórica; esa justificación es verbal y, ex hypothesi, ya figura en la Biblioteca. No puedo combinar unos caracteres

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que la divina Biblioteca no haya previsto y que en alguna de sus lenguas secretas no encierren un terrible sentido. Nadie puede articular una sílaba que no esté llena de ternuras y de temores; que no sea en alguno de esos lenguajes el nombre poderoso de un dios. Hablar es incurrir en tautologías. Esta epístola inútil y palabrera ya existe en uno de los treinta volúmenes de los cinco anaqueles de uno de los incontables hexágonos—y también su refutación. (Un número n de lenguajes posibles usa el mismo vocabulario; en algunos, el símbolo biblioteca admite la correcta definición ubicuo y perdurable sistema de galerías hexagonales, pero biblioteca es pan o pirámide o cualquier otra cosa, y las siete palabras que la definen tienen otro valor. Tú, que me lees, ¿estás seguro de entender mi lenguaje?).
La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra. Las epidemias, las discordias heréticas, las peregrinaciones que inevitablemente degeneran en bandolerismo, han diezmado la población. Creo haber mencionado los suicidios, cada año más frecuentes. Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana—la única— está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta.
Acabo de escribir infinita. No he interpolado ese adjetivo por una costumbre retórica; digo que no es ilógico pensar que el mundo es infinito. Quienes lo juzgan limitado, postulan que en lugares remotos los corredores y escaleras y hexágonos pueden inconcebiblemente cesar—lo cual es absurdo. Quienes lo imaginan sin límites, olvidan que los tiene el número posible de libros. Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza.

59 comentarios:

  1. Voy a necesitar doble ración de café hoy...cuánta letra, y ni una sola imagen. Dónde se ha visto, pretender que los bibliotecarios leamos tanto...

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  2. acolostico16/10/07 10:18

    Pero donde vamos a parar...meter un tocho de Borges así por la cara...ya han caducado los derechos de autor? es una cita? espera que alguién se lea toda esa parrafada? de nuevo? a sí de sopoetón? hay algún mensaje oculto?

    Dominación del mundo...

    El comite pro-usuarios está por posts de menos de 1000 palabras y con muchas fotos...(también estabamos por los comentarios en ventana emergente....pero...)

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  3. Pero si el texto esta lleno de imágenes... alegóricas, metafóricas, etc. :ppp

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  4. meter un tocho de Borges así por la cara...ya han caducado los derechos de autor?

    ¿Y los videos que se cuelgan en youtube?¿O las imágenes con copyright?

    En fin, quién esté libre de pecado que tire el primer byte...

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  5. Oshe, tantas letras seguidas, ¿para qué sirven? Y el Volges ese, ¿quién es?

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  6. (también estabamos por los comentarios en ventana emergente....pero...)

    Sobre esto ya tuvimos una reunión en la cumbre y nuestra queridíiiisima editora-jefa argumento sus razones para no hacerlo ¿Cuales? Preguntenle a ella... Cotillas!!!

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  7. Oshe, tantas letras seguidas, ¿para qué sirven?

    Pos no sé, parecen hormiguitas tan juntitas y negritas...

    queridíiiisima editora-jefa

    Sr. coeditor en jefe, noto cierta ironía que...mejor voy a por el tercer café de la mañana...

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  8. Oshe, tantas letras seguidas, ¿para qué sirven?

    Visto lo visto para mosquear a la parroquia...

    Se ve que en este país la gente sólo lee cuando va al baño.

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  9. Sr. coeditor en jefe, noto cierta ironía que...mejor voy a por el tercer café de la mañana...

    Podría ser, pero no es el caso. Hoy es de verdad de la buena...

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  10. ¡¡¿¿Hoy??!! ¡¡¿Sólo hoy??!!

    Creo que voy a ir derechita a la máquina de chuches en pos de una subida glucémica...

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  11. Partimos de un error de concepto. Para dominar el mundo hay que hacer ofertas sugerentes: tipo priva gratis, churris ligeras/os de ropa y semana laboral de 1 día. Eso para empezar. Todo lo que no se sitúe a ese nivel de entrada está condenado al fracaso.

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  12. Estamos hoy un tanto susceptibles. Menos mal que no estoy por la labor, pero al próximo que se queje de la longitud de esta entrada le pondre como penitencia la lectura completa del blog de Juanma Santiago.

    ¡¡¡Así aprenderán!!!

    BWHA-HA-HA-HA-HA-HA-HA-HA

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  13. penitencia la lectura completa del blog de Juanma Santiago.

    Oooyeeee, no te pases, que eso no es ningún castigo. Bueno, vale, no es una opinión muy objetiva, pero...como te vuelvas a meter con su blog, el jueves te meto laxante extra en los makis de pollo. ¡Ti vaj a intirá! kiaaaa!

    :ppppppppppppp

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  14. Oooyeeee, no te pases, que eso no es ningún castigo.

    Eso depende. Para mí, lector voraz, no lo es, pero para los quejicas de las entradas largas no estaría yo tan seguro...

    (laxante en los en los makis de pollo no, por favor... ¡Qué cruel!)

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  15. laxante en los en los makis de pollo no, por favor... ¡Qué cruel!)

    Tú vete con cuidadín, que no se sabe...

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  16. Entonces se los daré a probar primero a nuestros invitados...

    Grine, geekteca, lo siento, la vida es cruel... Y nuestra editora-jefa más :ppp

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  17. Y nuestra editora-jefa más :ppp

    Necesito un atracón glucémico ya mismito. Mira que hacerme leer estas cosas....

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  18. Oiga, que no soy yo el que va a "laxar" unos deliciosos makis de pollo...

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  19. No, usted se limita a llamarle cruel... :p

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  20. Sí, pero cariñosamente cruel...

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  21. Ya...pues cariñosamente empezaré a dar patadas voladoras...

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  22. Creo que el jueves empiezo una dieta estricta de aire... sólo me faltaba fastidiarme los pocos días de vacaciones que tengo. Qué falta de consideración con los invitados :p

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  23. Qué falta de consideración con los invitados :p

    Eso Luis, que es el que les va a dar los makis adulterados...pero no deberíais estar ya de viaje?...

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  24. No hasta la salida del trabajo... quedan unas 3 horas más o menos. Si ninguna otra circunstancia nos lo impide. Ya no me fío ná.

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  25. pues cariñosamente empezaré a dar patadas voladoras

    Uy, que rencorosa... :p

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  26. quedan unas 3 horas más o menos

    Poquito, ya falta muy poquito... ;) Y hombre, sí se han fastidiado un poco las vacaciones, pero bien lo vale la causa...

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  27. Eso Luis, que es el que les va a dar los makis adulterados

    Ejem, ¿y quién los va "adulterar"?

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  28. Uy, que rencorosa... :p

    ¿Rencorosa, yo? ¡¡¿rencorosa, yo?!! pos ya no estoy, hala. Me voy a hacer pucheros a otro lado, snif.

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  29. ¿y quién los va "adulterar"?

    Pero tu mano será la culpable, no lo dudes.

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  30. pero bien lo vale la causa...

    Aún estoy un poco escéptica al respecto... hasta que no lo vea no lo creeré. A ver si el lunes se cumplen las promesas.

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  31. ¿Rencorosa, yo? ¡¡¿rencorosa, yo?!! pos ya no estoy, hala. Me voy a hacer pucheros a otro lado, snif.

    Va, no es para tómarselo así. Para que vea que soy bueno, si quiere, le traigo una bolsita llena de monedas de 1 y 2 céntimos para que pueda vengarse de su tendero "favorito".

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  32. Ya te vale, filosofoenparo ;) me metes unas ideas en la cabeza que...el otro día lo puse en práctica en el Sanshirou..incluso les dejé otro céntimo de propina, para que vieran mi magnamidad a su espléndido servicio...

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  33. A ver si el lunes se cumplen las promesas.

    Estaremos todos esperando noticias ;)

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  34. Pues mal empezamos la dominación del mundo mundial y parte del extranjero si ya de buenas a primeras nos liamos a pelearnos entre nosotros o_Ô

    Por cierto, que ahora ya sé de donde sacó Eco la biblioteca de El nombre de la rosa... en fin, que no te acostarás sin saber una cosa más (o dos: hay que leer más Borges).

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  35. Pues mal empezamos la dominación del mundo mundial y parte del extranjero si ya de buenas a primeras nos liamos a pelearnos entre nosotros

    Es todo pura parafernalia. Ya sabes, la sangre atrae al público...

    Por cierto, que ahora ya sé de donde sacó Eco la biblioteca de El nombre de la rosa...

    ¡Ostras! Pues es verdad, no habia caido... Y sí, hay que leer más a Borges ;-)

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  36. el otro día lo puse en práctica en el Sanshirou..incluso les dejé otro céntimo de propina, para que vieran mi magnamidad a su espléndido servicio

    Ahí te veo...¡¡¡La venganza del céntimo en acción!!! ;-)

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  37. Debo confesar que tengo el mejor maestro...

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  38. Ya sabes, la sangre atrae al público....

    Y a las moscas, y a Grissom, y a los vampiros...

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  39. Sip, pero he de confesar que lo mio no tiene mérito. Es todo pura genética...

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  40. Y a las moscas, y a Grissom, y a los vampiros...


    Eso es la de verdad. La de aquí es puro atrezzo.

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  41. La de aquí es puro atrezzo.

    Es verdad, no me acordaba de que sois una panda de comeflores y maricomplejines... Seguro que si veis sangre de verdad os da un síncope. Tiembla mundo, ante los planes de dominación mundial :-P

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  42. Es verdad, no me acordaba de que sois una panda de comeflores y maricomplejines...

    O_O

    ¿Abrazanenúfar filosofoenparo? uy lo que le ha dicho...

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  43. Gracias, Cristina, esa es la que me faltaba: comeflores, maricomplejines y abrazanenúfares :-P

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  44. Te queda otro: besateletubbies...

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  45. comeflores, maricomplejines y abrazanenúfares

    Ejem, que no haga sangre de mi editora-jefa (aparte de por estima que le tengo) es por puro sentido práctico. En cambio con cualquier otro...

    En fin, mejor no decir nada, pues mi capacidad para planificar terribles venganzas convierte a la familia Corleone en una panda de abrazanenúfares.

    ¿Abrazanenúfar filosofoenparo? uy lo que le ha dicho...

    Sip, es que no me conocen Cristina. Por cierto, Ferran venía a la frikikedada, ¿no?

    BWHA-HA-HA-HA-HA-HA-HA

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  46. Por cierto, Ferran venía a la frikikedada, ¿no?

    Después de leerte, me parece que será dudoso...

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  47. En cualquier caso traete el bote de laxante tamaño familiar. Por si las moscas...

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  48. La cáscara sagrada va estupenda en estos casos; no deja huellas y tampoco se nota su gusto...

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  49. Nada, nada, que por mucho que os esforcéis no me meteréis miedo...

    Por cierto, como el japo no me gusta, no os importará que me traiga mis verduritas en un tupper, verdad? :-p

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  50. Por cierto, como el japo no me gusta, no os importará que me traiga mis verduritas en un tupper, verdad?

    Ya,ya... A eso se le llama escurriR el bulto ¡¡¡COBARRRRDE!!!

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  51. no os importará que me traiga mis verduritas en un tupper, verdad? :-p

    Tienen una exquisita tempura, sobre base de arroz y con salsa dulce, llamada ten don que hará sus delicias...nada de tuppers...:p

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  52. Ya,ya... A eso se le llama escurriR el bulto ¡¡¡COBARRRRDE!!!

    nada de tuppers...:p

    Bueno, allá vosotros... con lo patoso que soy con los palillos, será mejor que os traigáis protección para los ojos...

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  53. Me lo apunto...

    - Llevar casco de Darth Vader a la cena del Machiroku.

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  54. Aquest post és una falta de respecte per als que llegim el bloc a la feina!!!!
    Les meva salut ocular és molt delicada per fer-la patir d´aquesta manera. (vaig a llegir directament el bloc den Juanma)

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  55. "se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales"...ai, ai..cuando empezo asi, lo que me vino a la cabeza fue: ¡que soy de letras! ¿que era hexagonales?¿que era infinito?..¡yo me dormia leyendo el libro de mates en sexto!..y aunque he leido el texto entero no me me enterado de nada..pero si lo que queriais es que me sientiera perdida..¡lo habeis consgido! ( y eso que pense que nunca me perderia en una biblioteca).
    Por cierto viendo de lo que se va ha componer la comida, casi me alegro de no ir a la reunion...asi segire con vida algunos dias mas ( si es que esta visto que no se puede cenar ni na con una panda de sicopatas-bibliotecarios) ademas le vais a estropear la calidad de la carne a anival con tanto veneno que vais a poner

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  56. penitencia la lectura completa del blog de Juanma Santiago

    ¿Penitencia por qué? ¿A quién no le pone la idea de leerse doscientas mil palabras del tirón? ;-PPPPPPP

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  57. ¿A quién no le pone la idea de leerse doscientas mil palabras del tirón?


    Creo que no acabas de vender bien tu blog...

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  58. No, creo que no. Y yo que lo hacía para atraer público a tu blog (psicología inversa, que dicen).

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