Frikitecaris

o_Ô Alzando la ceja, conquistando el mundo.

27 de desembre 2007 a les 1:16 a.m. Perpretat per Algernon 33 Comments
















Siempre ocurre lo mismo. Generalmente dos o tres veces a la semana.

Subo a la azotea, cargo el rifle y apunto hacia la calle, buscando el desgraciado que ha intentado pasar por enésima vez la alambrada. Es suficiente echar un vistazo para saber que esa persona dejó de ser persona hace tiempo; y, entonces, lo único que se oye es un balazo seco, el tilín del casquillo 7,62 sobre el suelo y el sonido sordo de un cuerpo infecto cayendo hacia atrás. Con o sin crujido.

A veces hay ligeras variantes. En ocasiones alguien se limita a sacudir la valla o, tras haber trepado, a quedarse quieto en el sitio, mirando a su alrededor. O mirándome directamente a mi, lo cual es buena señal, pero no lo suficientemente buena. Durante esos escasos segundos que separan su incertidumbre de mi disparo tengo tiempo para valorar si el ser que ha superado el obstáculo puede ser un potencial usuario o no. Casi nunca lo es. Cada vez menos, a decir verdad.

Dejad que os diga que mi experiencia personal al respecto está sesgada, sí, pero con fundamento. Llevo cinco años repeliendo hordas de supervivientes, mutantes y otras criaturas que se agolpan contra el perímetro exterior de lo que queda de la Biblioteca Municipal. Al principio intenté ser tolerante. Dejé entrar a los que parecían más sanos, o más cuerdos, o ambas cosas. Veía cómo subían tímidamente las escaleras y penetraban en el vestíbulo. Una vez dentro, la mayoría comenzaba una exploración temblorosa, con los ojos desgranados y el cuerpo encorvado de quien teme una emboscada. En salas otrora silenciosas se oían los pasos irregulares y los gruñidos inconexos de un hambre dotada de brazos y piernas.

Desde la barandilla superior, donde están guardados los viejos archivos de la ciudad, los vigilaba. Fundido con la penumbra polvorienta de miles de libros, seguía su andadura entre las estanterías. El récord es de cinco minutos y cuarenta segundos. Después de ese tiempo incluso el especimen más notable, presa de la frustración, las emprendía a codazos y puñetazos con los enseres y los volúmenes; los cuales - como es obvio - no tenían la culpa de seguir allí tras la caida de la Civilización. Al constastar que en ese templo del saber no había comida, esos humanos prometedores se convertían de usuarios en bestias.

Y entonces yo apuntaba y bam-bam. Fin de la visita, se ruega no hacer ruido.

Nunca he soportado el ruido. No lo soporto, no. Es algo que forma parte de mi naturaleza y de mi profesión, y el motivo por el cual disfruto viviendo en una ciudad prácticamente desierta. Pero, de vez en cuando, llegan supervivientes: si veo que no respetan las normas, los liquido - y por desgracia nunca ha pasado lo contrario. Desconozco si después de este tiempo pasado en soledad, reordenando las secciones y limpiando el catálogo, mi mente ha emprendido derroteros delirantes: realmente no me importa. Me siento como un monje de la alta edad media, o como una Hipatia de Alejandría - si Hipatia hubiese tenido un rifle Ruger, claro está. Protegiendo un conocimiento que ya no interesa a nadie, acumulado ordenadamente, preservado de agentes externos a los que no les interesa leer. Guardando susurros, y marcapáginas olvidados, y también carnets que nadie recogerá nunca más.

Recuerdo a un usuario - disculpad que lo llame así, pero son tantos años de servicio... un usuario decía, que llegó a tomar un libro en la mano.

Fue hace un par de años. Un muchacho joven, tal vez menos de treinta años. Tenía un hilillo de baba bajándole por la comisura de los labios, y su aspecto era desaliñado como el de un galgo salvaje. Al entrar en la biblioteca algo tuvo que reactivar circuitos cerebrales anteriores al Gran Desastre, no estoy seguro. El caso es que, sin cerrar su boca podrida, esta parodia de humano se arrastró por la sección de literatura infantil hasta que dio con un libro pequeño, con figuras. Lo sacó lentamente, y me pareció ver - a través de la mirilla - que sus labios cortados y resecos se crispaban en un amago de sonrisa nostálgica.

El desenlace fue demasiado rápido, incontrolable. Tras mover algunas páginas el chico se puso a gritar. Dejó caer el libro y empezó a pisarlo. Creo que si hubiera recordado cómo se hacía habría llorado, pero en la oscuridad de mi refugio sólo sentí un lejano nudo en el estómago. El ser cayó de rodillas y dejó salir un lamento ronco, animal, sin palabras. Entonces, sin saber muy bien por qué, disparé. No sé si fue por el libro destrozado, o por el llanto, o por la confusión. Sólo después pude ver que el ejemplar consultado por el muchacho era una obra de Richard Scarry, uno de esos adorables libros ilustrados repletos de animales sonrientes: perros que conducen taxis, tigres vendiendo verduras, cerdos haciendo de carniceros y otras imbecilidades a las que uno toma cariño siendo un crio.

Es el único libro que he quemado en todos estos años. Ustedes sepan perdonarme.

(Inspirado en el relato Soy Leyenda, de Richard Mateson, 1954)

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21 de desembre 2007 a les 9:47 a.m. Perpretat per Cristina 43 Comments

Queridos Frikitereyes Magos,


En este 2007 que va a finalizar, Frikitecaris ha sido muy bueno. La famiglia ha crecido con nuevas y fantásticas incorporaciones, sólo hemos tenido tres trolls, seguimos sin existir para los biblioblogs considerados (por ellos mismos) los top de los tops, y nunca conseguimos pasar el filtro-censura de IWETEL.
Por eso, y para facilitaros vuestra tarea de repartir felicidad en nuestras bibliotecas, quisiéramos haceros una lista de deseos para este año que ya se acerca. Son unas cuantas minudeces para vosotros, oh insignes Frikitereyes Magos, pero os agradeceríamos que nos tuviérais en cuenta, como hijos pródigos vuestros que somos.

-Que la Dominación Mundial Frikitecaria se expanda y llegue a su cénit.
-Que los cenutrousuarios tiemblen al vernos.
-Que nuestro arqueo de cejas sea nuestra insignia allende las bibliofronteras.
-Que el bibliotecarius macizorrus no sea un ejemplar único, y podamos encontrar algún que otro miembro de tan singular raza.
-Que se llegue a la web 2.0 a través de los OPAC (vía hacé un corrac).
-Que el librarian-chic sea requisito obligatorio para cualquier frikitecario que se precie.
-Que el usuario pesado que todos tenemos en nuestra biblioteca desaparezca de la faz de la tierra (patada voladora mediante).
-Que la tecnología ahuyenta-usuarios (butaquitas con pinchos, sistema higienizador de usuarios...) se implante lo antes posible para ayudarnos en nuestras labores diarias.
-Que la famiglia crezca, sea lo más feliz posible y que a nosotros nos traiga un poquito de inspiración para amenizarles algunos momentos de sus vidas.
-Que el bibliomundo deje de tomarse tan en serio, que el buen humor no está reñido con la profesionalidad. Y a ver si así aparecemos en los ránquines de la «biblioblogosfera»...


Por último, quisiéramos pediros un deseo que queremos nos concedáis en el año venidero y en los siguientes; tan sólo queremos poder acompañar cada día a nuestros lectores, y que ellos estén allí, dejándonos el mayor regalo de todos: parte de su tiempo.

¡FELICES FIESTAS!


Volvemos a sus pantallas el 7 de enero, pero os dejamos con la felicitación navideña realizada por nuestra queridísima Rosa. ¡Gracias por tu arte, guapa!



Abrazos a todos,

Frikitecaris





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20 de desembre 2007 a les 9:59 a.m. Perpretat per Cristina 25 Comments

La pesadilla normal de un bibliotecario consiste en que le persiguen miles y miles de libros. Se le caen encima, corren detrás de él y parece que allá donde pose su mirada habrá un libro observándolo. En alguna ocasión no es fácil discernir la realidad de las pesadillas, y cuando vas a aparcar tu coche y te encuentras que las paredes del párking son libros, decides cambiar de marca de cereales para el desayuno.





Enlace aquí.

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19 de desembre 2007 a les 9:50 a.m. Perpretat per Ferran Moreno 20 Comments

Como lector de blogs interesado en las bibliotecas, uno tiende a prestar una atención considerable a los posts sobre ellas.

Como bibliotecario del lado oscuro (o del reverso tenebroso, a gusto del consumidor), es decir, como perpetrador frikitecario y friki en ejercicio, uno tiende a interesarse por el lado friki de la vida.

Como lector de blogs, uno tiende a clasificar a los autores de los blogs que lee, entre otras cosas, por el nivel de seriedad de sus aportaciones. Y a pesar de que ha demostrado tener su buena dosis de sentido del humor, al autor de [Bauen_blog], Daniel Gil, lo suelo tener por persona seria.

Pues bien, Daniel acaba de publicar un post en el que sacia el ansia bibliofrikitecohumorística de este humilde perpetrador y de paso se ha ganado una mención en este espacio. Con qué? Con su post «Butaques mòbils». Claro que hablando de frikis, el autor del proyecto de marras también se merece una mención....



Sinceramente, creo que deberíamos tenerlo en cuenta para la DMF: será más fácil convencer a los usuarios, si, además de otros alicientes, les ofrecemos el de la comodidad. Que uno ya sabe como son, angelitos...

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18 de desembre 2007 a les 9:36 a.m. Perpretat per filosofoenparo 18 Comments

Pese que aún le quedaba mucho tiempo de formación para convertirse en un maestro biblio-zen, el discípulo estaba preocupado por una de la terribles pruebas a las que debería someterse para conseguir su objetivo.

Esta prueba no era otra que el Gom Usuar. El Gom Usuar era una prueba temida por todos los aspirantes a maestro biblio-zen, pues de no superarla deberían abandonar la senda del biblio-zen y convertirse en lo que más odiaban: un simple cenutriousuario.

El ritual del Gom Usuar era llevado a cabo por la Orden de las Reverendas Madres Bibliotecarias. Orden milenaria que velaba por la aptitud de los maestros biblio-zen sometiéndolos a este ritual. El Gom Usuar consistía en colocar al aspirante a maestro biblio-zen un casco inductor de imágenes. Las imágenes a las que debía enfrentarse el aspirante no eran otras que las de malignos cenutriousuarios tratando de atormentar al aspirante con sus inauditas e inverosímiles peticiones. Muy pocos conseguían superar la prueba. El resto, la gran mayoría, se despojaban del casco a los pocos minutos entre lágrimas de impotencia.

Tras días de congoja el discípulo se atrevió a interrogar al maestro Frikite-Zen:

-Maestro, ¿podría decirme cómo consiguió superar el Gom Usuar?

-Lo superé al conseguir vaciar mi mente gracias al mantra del usuario.

-¿El mantra del usuario? -dijo el sorprendido discípulo-. ¿Y en que consiste dicho mantra?

-El mantra del usuario es una antigua técnica que me enseñó mi maestro -dijo el maestro Frikite-Zen-. Consiste en la repetición hasta el paroxismo de una serie de frases con las que conseguirás que tus miedos se disipen. Y ahora escucha y memoriza, pues de estas palabras, y del uso correcto que hagas de ellas, dependerá que te conviertas o no en un auténtico maestro biblio-zen:

No conoceréis al cenutriousuario.
El cenutriousuario mata la mente.
El cenutriousuario es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total.
Afrontaré a mi cenutriousuario.
Permitiré que sus estúpidas peticiones pasen sobre mí y a través de mí.
Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino.
Allá donde haya pasado el cenutriousuario ya no habrá nada.
Sólo estaré yo.


El discípulo hizo un gesto de agradecimiento a su maestro y se retiró mientras, para sí mismo, se iba repitiendo el mantra. Durante largo rato estuvo memorizando el mantra. Así fue hasta que un cenutriousuario que por allí pasaba lo interrumpió de la siguiente forma:

-Oye, ¿podrías ayudarme? -dijo el cenutriousuario-. Estoy buscando un libro grande y marrón. Trata sobre economía...

El discípulo alzó su mirada al cielo, como pidiendo al Biblio-Dios Dewey que fulminara allí mismo al impertinente cenutriousuario con un rayo vengador.


No conoceréis al cenutriousuario.
El cenutriousuario mata la mente.
El cenutriousuario es la pequeña muerte...


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17 de desembre 2007 a les 9:38 a.m. Perpretat per Cristina 21 Comments

Hace pocos días leíamos en la prensa que los jóvenes no es que sólo lean poco, sino que ese poco que leen, no lo entienden. La Dominación Mundial Frikitecaria no puede llegar a buen puerto si antes tenemos que enseñar a leer y a escribir a nuestros súbditos, así que comencemos poco a poco, camuflándonos en el consumismo-capitalismo.
Aprovechemos que se acerca navidad y caerán como moscas.




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14 de desembre 2007 a les 9:35 a.m. Perpretat per Grine 36 Comments

Una nueva religión ha nacido para dominar el mundo y el Frikitecari Supremo es su Dios. Como toda confesión que se precie, el Frikitecarismo tiene sus mandamientos que deberán ser cumplidos so pena de vagar por el infierno bibliotecario durante el resto de la eternidad.

Estos mandamientos son los siguientes:

  1. Amarás al Frikitecari Supremo sobre todas las cosas.
  2. No tomarás el nombre de Dewey en vano.
  3. Santificarás las fiestas, los puentes y cualquier día que huela a celebración. Los que más celebrarás serán el Día de la Biblioteca y del Libro.
  4. Honrarás a Paul Otlet y a Henry La Fontaine.
  5. Patearás a todo aquel que perturbe la paz de tu sagrado templo bibliotecario y matarás a todo cenutrousuario que se lo merezca.
  6. No permitirás la entrada usuarios impuros en tu templo del saber sin que hayan sido higienizados convenientemente antes de entrar.
  7. No robarás, los materiales de la biblioteca son tuyos y no lo necesitas.
  8. Practicarás varias veces al día el levantamiento de ceja y la patada voladora preferiblemente con cenutrousuarios que mientan o levanten falsos testimonios (como en los casos: “no, si yo no tengo ese libro en casa que dice vuestro programa que tengo desde el principio de los tiempos” o “el Frikitecario Supremo no es mi único Dios”).
  9. No tendrás otros pensamientos y deseos que no estén destinados a perpetrar la Dominación Mundial Frikitecaria.
  10. No te apiadarás de cenutrousuario alguno ni le levantarás sanciones, sobre todo si codician los bienes de la biblioteca.
Estos diez mandamientos se pueden resumir en tres:

Amarás al Frikitecari Supremo (y en consecuencia a ti mismo) sobre todas las cosas, odiarás a gúguel y lo combatirás con todas tus fuerzas y harás sufrir a los cenutrousuarios hasta que deseen no haber puesto jamás un pie en cualquier Biblioteca.

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13 de desembre 2007 a les 9:47 a.m. Perpretat per Cristina 23 Comments

Hoy es un aciago día. Compatriotas frikitecarios, Michel Gondry ha sucumbido a Google. Oremos por él.



Enlace aquí.

[Gràcies a l'Anna per enviar-m'ho]

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12 de desembre 2007 a les 10:10 a.m. Perpretat per Cristina 47 Comments

Trabajar de cara al público tiene ciertas ventajas: poder ver la carita de gato con botas del usuario cuando lo amedrentamos, su cara de pavor cuando lo amenazamos con nuestra famosa patada voladora y hacer puntería con la enciclopedia británica en su trasero. Son actividades diarias absolutamente normales con las que los frikitecarios intentamos desahogar la adrenalina acumulada. Porque tenemos mucha, mucha adrenalina, pero tenemos aún más paciencia, porque por su culpa hemos perdido uno de nuestros sentidos: el olfato. El olor a eau de sobaque matutino cuyos efluvios despertarían hasta a Ranganathan de su eterno descanso, el pestazo a desayuno con ajos con que nos deleitan mientras amorosamente nos piden ese libro que de tenerlo en mano lo usaríamos como frontera entre nosotros y su oficio bucal, o la estupenda fragancia a alcohol que exudan por los poros ya desde el mediodía.
Señores bibliotecarios, frikitecarios y afines, así no podemos seguir. Hemos perdido un sentido, pero los perderemos todos y caeremos en redondo desmayados si la situación continúa y no logramos imponer unas medidas de higiene en nuestros dominios. Como las indirectas no las pillan y las directas parece que no las quieren escuchar, pasaremos al plan B: que se fabriquen ellos jabón en la biblioteca. Quien no se haga una pastilla al día, no entra ni coge ningún libro en préstamo.







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11 de desembre 2007 a les 9:57 a.m. Perpretat per filosofoenparo 89 Comments

Un día el maestro Frikiti-Zen encargó a su discípulo que cuidara de su sección de la biblioteca. El discípulo aceptó el encargo como si de su propia sección de la biblioteca se tratara y con buen ánimo se dispuso a mantener el sagrado orden decimal por el que los fondos bibliográficos se ordenaban.

Poco a poco, ese buen ánimo inicial fue tornándose en un profundo desespero; por más que trataba de mantener el orden, los malditos usuarios iban más deprisa que él a la hora de desmantelarlo. No sabía qué hacer. Parecía como si los usuarios esperaran agazapados a que él acabara de ordenar parte de la sección de la biblioteca para luego desordenarla sin miramientos.

El rostro de desánimo del discípulo era evidente, pero no le dijo nada a su maestro temiendo un nuevo golpe de su largo bastón. En cualquier caso, el maestro Frikite-Zen parecía ignorar las desdichas de su discípulo dedicándose a sus propios quehaceres. De vez en cuando comprobaba que el discípulo no errara a la hora de seguir el estricto orden decimal y poco más. Hasta que un día ni eso.

Ese día el maestro Frikite-Zen apareció con un papiro que desplegó sobre el suelo sujetándolo con una piedra en cada una de sus esquinas, sacó de su túnica un buen numero de saquitos que parecían contener arena de muy diversos colores y se dedicó a colocar cada grano de arena en la parte que le correspondía del dibujo que había estampado en el papiro.

Así fueron pasando tres largos días con sus no menos largas noches; el maestro colocando pacientemente los granos de arena sobre el dibujo y el discípulo tratando de mantener, inútilmente, el orden de esa sección de la biblioteca.

Finalmente, al amanecer del cuarto día, el maestro sonrió satisfecho. Al parecer había terminado su tarea. El discípulo, intrigado, se acercó a donde el maestro estaba para ver el resultado de sus tres últimos días de trabajo. Quedó paralizado ante la visión de tanta belleza. Sobre el suelo, perfectamente dibujado en arena de multitud de colores, podía contemplarse el conocido mandala llamado La Profecía.

Este mandala, como todo mandala, consistía en un círculo que encerraba un cuadrado en su interior, cuadrado que a su vez se dividía en cuatro cuadrados iguales que contenían sendas escenas. El círculo exterior que circunscribía el cuadrado estaba formado por el dibujo de cientos de libros. En los espacios entre la parte interior del círculo y la parte exterior del cuadrado podían verse cuatro medialunas semicirculares que contenían sendas imágenes de cuatro de los más poderosos Biblio-Dioses. En la medialuna superior podía verse al venerado Biblio-Dios Dewey rodeado por multitud de series numéricas que, evidentemente, seguían un perfecto orden decimal. En la medialuna que flanqueaba el lado izquierdo podía verse al Biblio-Dios Paul Otlet, así como en el lado opuesto podía verse al Biblio-Dios Ranganathan, ambos continuadores de la sagrada labor iniciada por el venerado Dewey. En la última medialuna, situada en la parte inferior, podía contemplarse el encapuchado rostro del gran Jorge de Burgos profiriendo lo que parecía ser una sonora y maligna carcajada mientras, de fondo a sus espaldas, podía verse arder una biblioteca. En el gran cuadrado se narraba la conocida historia de La Profecía dividida en las cuatro partes o escenas que conformaban los cuatro cuadrados más pequeños. Siguiendo el orden cronológico de la narración, en el primer cuadrado se podía contemplar la escena llamada El Orden originario donde se veía un gran número de anaqueles con sus libros en perfecto ordenamiento decimal. En el segundo cuadrado se narraba la escena llamada El Caos del usuario, en este cuadrado podía verse como cientos de malignos usuarios se dedicaban a desordenar la biblioteca de su perfecto orden originario. El tercer cuadrado estaba dedicado a la escena conocida como La Llegada de la Esperada, en ella se narraba como la profetizada bibliotecaria de poderoso arqueo de cejas llegaba para expulsar a los malignos usuarios. Esta escena era representada con una sobredimensionada efigie de la citada bibliotecaria arqueando la ceja mientras los usuarios aterrorizados y diminutos, en relación con la inmensa efigie, huían despavoridos a campo abierto. Finalmente, en la última escena conocida como La Venganza Biblio-Divina, podía verse como un inmenso libro, el cuál no era otro que el Libro del Sagrado Orden conocido como CDU, era blandido por una no menos inmensa mano mientras espanzurraba a los diminutos usuarios huidos por la acción de La Esperada.

Tras ese instante de sublime contemplación el maestro fue quitado las piedras que sujetaban el mandala, lo cogió por dos de sus esquinas e indicó a su discípulo que agarrara las otras dos esquinas que quedaban libres. Ambos alzaron el mandala a la altura del pecho hasta que una brisa matinal diseminó la arena, que antes formaba el mandala, por toda biblioteca.

El discípulo quedo anonadado por la acción de su maestro. Tantos días de trabajo echados a perder en un momento.

-Nada permanece, mi discípulo -dijo el maestro Frikite-Zen como respuesta a la sorpresa mostrada por el discípulo-. Aún así, un solo instante de sublime belleza bien vale una vida entera.

Entonces el discípulo comprendió. El paciente trabajo de su maestro, colocando grano tras grano hasta completar el mandala, era igual que el suyo tratando de mantener el perfecto orden decimal de su sección de la biblioteca y la brisa, que había destruido tan magna labor en un solo instante, era como los usuarios que destruían su ardua labor en un abrir y cerrar de ojos.

Pese a todo valía la pena seguir ordenando para conseguir contemplar, aunque fuera por un infinitesimal momento, la sublime belleza de una biblioteca en perfecto orden. El discípulo, con ánimo renovado, se puso inmediatamente a ello. No sin antes recoger inadvertidamente uno de los saquitos de arena de colores de su maestro. El próximo cenutriousuario, que en vez de dejar el libro en el carrito o sobre una de las mesas tratara de ponerlo él mismo en la estantería, se llevaría un buen puñado de arena en los ojos.



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10 de desembre 2007 a les 10:02 a.m. Perpretat per Cristina 36 Comments

Nos ha llevado cierto tiempo, pero por fin Frikitecaris hizo entrega del premio del Primer Concurso de Microrrelatos Frikitecarios. El ganador, Algernon, no necesita presentación, pero amablemente ha accedido a hacernos un pase de modelos con la camiseta ganadora.



No dudéis del poder de un buen arqueo de cejas...




Mmmm, bonita espalda...





¡¡¡GUAAAPOOO!!!



Y aprovechamos esta inmejorable oportunidad para presentarles el e-book de Relatos Frikitimínimos:



El e-book lo pueden descargar aquí:

- Relatos Frikitemínimos e-book

Este mismo enlace podrán encontrarlo en el panel FRIKITECARIS MERCHANDISING PROJECT EDICIONES a la derecha de sus pantallas.

Además, en caso de que quieran realizar su propio merchandising, pueden acceder a los diseños a través de este álbum:
Relatos Frikitemínimos Vol. I


También podrán acceder a este álbum a través del enlace Hágalo usted mismo (y II) que encontrarán en el panel REVOLUCIÓN FRIKITECARIA a la derecha de sus pantallas.


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05 de desembre 2007 a les 5:50 p.m. Perpretat per Cristina 24 Comments

Juanma Santiago, pornógrafo emocional, me ha lanzado un meme(cagüen, que yo ya me veía capirinha en mano dispuesta a disfrutar del puente). Así que olvidándome de mis cenutrousuarios durante cinco minutos y pensando ya en las actividades lucrativas de este descanso, allá vamos.

Coge el libro mas cercano, ve a la pagina 18 y transcribe la línea 4:

excesos de los otros poderes y especialmente del legislativo.

La cita corresponde al libro 25 años de jurisprudencia constitucional, ya que por si a alguien se le escapaba, sigo en mi zuloteca.

Cuenta lo último que viste en la tele:

Esta mañana, las noticias en TVE1. No estaba Izaskun, ¿dónde estará? hace días que no la vemos, y la echo en falta. Mi magdalena matutina no es lo mismo sin tenerla a ella gesticulando enfrente.

Aparte del ruido del ordenador, ¿qué más se escucha en este momento?

La trituradora de papeles y los pasos de alguien por el pasillo.

¿Cuando te reíste por última vez?

Hace diez minutos, cuando ha entrado una compañera y le he preguntado con mi arqueo de cejas si sabía lo que estaba haciendo; ella, conocedora de todas mis arrugas y expresiones físicas, ha soltado un "¡¡¡reclamaaando!!!!". Efectivamente, estaba escribiendo un fax a una compañía de electrodomésticos, que según su servicio técnico sólo tengo garantía de un año y según la legislación vigente están obligados a dos. No sacaré nada, pero pongo a Dewey por testigo que yo los haré sudar. Volviendo al tema, soy como un libro abierto para los amigos, y eso siempre me hace reír, aunque por el otro lado me obliga a no poder mentir ni a tener secretos...

¿Qué hay en las paredes donde te encuentras ahora mismo?

Gracias por preguntar, porque seguro que todo el mundo se sorprenderá: libros. Qué raro en una biblioteca...

¿Como estas vestido/a en este momento?

Jersey gris de pico con camiseta blanca por debajo y pantalones de pinza. El modelito básico más cotidiano en mi caso.


Algo que los bloggers no sepan sobre ti:

Mi fecha de cumpleaños, que seguirán sin saber.


¿Cómo son tus manos?

Un poco gordotas. Yo las defino de panadero. Qué pregunta más rara. Pero que sepas que hubiera preferido que me preguntaras por mis orejas, que son divinas de la muerte.

¿Qué ves desde tu ventana?

Desde la ventana de mi habitación (por poner una) veo la calle, los edificios de enfrente y a los vecinos formando un corral cuando comienza el buen tiempo.

¿Qué imagen podría definirte?

Os pongo dos, que pertenecen al mismo lugar:




Estas dos fotos son de Sanza, nacimiento del río Arlanza, en Burgos, y pertenece al municipio de Quintanar de la Sierra. Ahí es donde vuela mi imaginación cuando el quehacer diario me sobrepasa.


Paso el mochuelo a Ferran, a las Burgostecarias (LadyLibrarian, Mafaldia y Bibliotecaria), a Posh Spciy, a Grine y a Geekteca. Espero que me perdonéis, por mi parte estáis en mis oraciones cada día.
Malvadamente, también paso el meme a algunos frikitecarios sin blog: Anna, Rosa y Mar.


Feliz puente a todos los afortunados que lo hacemos :)

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a les 9:46 a.m. Perpretat per Ferran Moreno 52 Comments

A pesar de lo que suele decirse en este blog no una sino «cienes y cienes de veces», el bibliotecario ama al usuario, incluso al cenutrousuario. Lo ama, lo adora, lo idolatra y lo espera con ansia, puesto que lo necesita y sin él, el bibliotecario no es nada. A pesar de todo, y de todos los intentos del bibliotecario por no dejarse decepcionar por el usuario, no puede evitar seguir sorprendiéndose por la capacidad del usuario de notar lo obvio (y manifestarlo), de no enterarse de nada (y manifestarlo), de hacer siempre lo contrario a lo que debería y, de esta manera, soliviantar al pobre bibliotecario de turno hasta la exasperación.

Así, ciñéndonos a la capacidad del usuario de notar lo obvio y manifestarlo en voz alta, encontraremos a aquella usuaria que al entrar en una biblioteca a oscuras por causa de un apagón, en lugar de preguntar a qué se debe el apagón, se dirigirá al bibliotecario para informarle de que «Las luces están apagadas». A lo que el bibliotecario alzará una ceja y contestará impávido «Hay un apagón» mientras piensa en contestar a la avispada observadora «Ah, sí? Y yo que creía que estaba nublado!».

O el usuario perspicaz que se acerca a un bibliotecario que acaba de descubrir que se le está inundando la biblioteca y, señalándole el agua pestilente que entra por debajo de la puerta de emergencia, le dice: «Está entrando agua». A lo que el bibliotecario, con las manos crispadas en gesto amenazacuellos y un hilo de voz le contesta: «Enseguida avisamos a mantenimiento» en lugar de decirle como estaba pensando «Y cuando suba un poco más, si no te he estrangulado con mis manos te ahogaré en ella».

O el usuario que se acerca al mostrador y en un alarde de capacidad de observación y raciocinio indaga: «Porqué no quedan sitios libres en la biblioteca?», a lo que el bibliotecario, que ya lleva una larga jornada aguantan... digo, trabajando, replica mientras alza las dos cejas en señal de sorpresa: «Pues porque está llena» y luego sigue a lo suyo, pensando que como otro melón le vuelva a hacer una pregunta boba, le atiza con el magnetizador en la cabeza.

O como aquél otro usuario que ante la perspectiva de encontrar un libro, y a pesar de habérsele indicado no sólo hacia dónde debe dirigirse sino el número de estante en el que tiene que buscar, exclama con cara de espanto: «Es que aquí hay muchos libros!». A lo que el bibliotecario, ya por completo fuera de si y olvindado lo mucho que ama, adora, idolatra, espera y necesita al usuario, contesta con tono sarcástico: «Sí, en las bibliotecas suele haber muchos libros».

Eso sí, sin perder nunca las formas ni el savoir faire y con una gran sonrisa en la cara. Dientes, eso es lo que quieren, dientes.

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04 de desembre 2007 a les 9:54 a.m. Perpretat per filosofoenparo 110 Comments

Pensaba guardar esta entrada para un momento especial. Para celebrar nuestras 300 entradas, para nuestro segundo aniversario, para felicitar un cumpleaños... Pero tal vez sea mejor hacerlo ahora.

Hace poco, una amiga me preguntó como acabé escribiendo aquí. La historia se remonta a abril de este mismo año. Un día como otro cualquiera, una compañera de trabajo nos envió a los demás un e-mail con un enlace a esta web. La verdad es que reímos un buen rato gracias al ingenio y sentido del humor de la misma.

A partir de ese momento me volví un lector asiduo de esta web. Aún así era tan sólo un testigo mudo, un simple espectador. Esa situación cambió un día de julio en que, mientras miraba el último capítulo de la primera temporada de Ghost in the Shell: Stand Alone Complex, vi una máquina diseñada para colocar libros y pensé: "Esto les gustaría a los de Frikitecaris."

Edité la parte donde aparecía el citado instrumento, lo colgué en youtube y le mandé un e-mail a Cristina por si quería utilizarlo para alguna de sus entradas. Y así fue. Tras eso, y con mis exquisitos modales de gentelmen, cruzamos unos cuantos e-mails, comencé a dejar de ser un observador silencioso para convertirme en un activo comentarista. Y un buen día fui abducido (otro de los perpetradores de esta web utilizó esta terminología, y yo me permito el usarla por considerarla la más adecuada). Ese día, Cristina me pidió si quería pasar a formar parte del equipo de redactores. Sin pensármelo demasiado acepté, pues tenía un par de escritos sobre temas bibliotecarios que eran de difícil encaje en mi propio blog. Como suele decirse: lo demás es historia.

De un tiempo a esta parte, he escrito un buen número de entradas, me he implicado en un buen número de iniciativas como concursos y campañas de márqueting y merchandaising. ¿Y cuál es la razón de esta implicación? La respuesta es bien sencilla: me he implicado tanto porque me divierte. Pese a todo alguien podría llegar a pensar que me he tomado esta diversión demasiado en serio. Tengo que reconocer que no estaría equivocado del todo, pues quizás debido a mi idea del trabajo, tengo la tendencia a tomarme en serio todo lo que hago y de llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Esta manera de ser me convierte a veces en alguien un tanto despótico, creo tener la razón de tal manera que pienso que las cosas deben hacerse como yo digo. Debido a esto prefiero quedarme en un segundo plano en cuanto a la dirección editorial del blog. Sé que probablemente sería un buen editor, pero también sé (por experiencias previas) que sería un personaje bastante desagradable.

Pero volviendo al blog y a mí relación con él, he de reconocer que la cosa no ha ido mal. Algunas entradas han funcionado muy bien, otras no tanto. Algunas veces he recibo palos, pero las más, he recibo elogios y, hasta alguna vez, me han atribuido méritos que no eran míos (o no sólo míos). Pero llegados a la hora de la verdad, ustedes (los que visitan asiduamente esta web) saben que el secreto de nuestro éxito no es que hagamos las cosas con más o menos humor, con más o menos gracia. Nuestro éxito reside en como tratamos a nuestros comentaristas.

Pues sí, ese es nuestro gran secreto: tratar bien a aquellos que pierden parte de su precioso tiempo en dejarnos en los comentarios sus reacciones, ideas e impresiones. Este blog funciona por la dinámica creada en este ámbito. Y la culpable (si se le puede decir así) no es otra que Cristina. Ella, omnipresente en este blog como un dios benévolo, agasaja a sus comentaristas, los mima sin dejar de responder a todos y cada uno de sus comentarios. En fin, los (nos) convierte en parte de la famiglia.

Ni que decir tiene que esta entrada está dedicada a ella, a nuestra "jefa". Sin ella, y sin su esfuerzo diario, ésto no sería posible.

Nota: Por hoy, y sin que sirva de precedente, les dejo que me digan abrazanenúfares. No tomaré represalias.

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03 de desembre 2007 a les 10:05 a.m. Perpretat per Cristina 47 Comments

Dicen que un buen hombre Frikite-zen, cuya voz oía Dewey, estaba un día junto a la ribera de un río, y pasó por allí un milano que llevaba un cenutrousuario. Éste se le cayó delante de aquel Frikite-zen que tuvo piedad de él, y lo tomó y lo envolvió en una hoja, y lo quiso llevar para su biblioteca. Sin embargo, se temió que le sería difícil de formar y rogó a Dewey que lo tornase discípulo. Dewey lo hizo discípulo hermoso y muy apuesto. El buen hombre Frikite-zen llevó al usuario para su biblioteca, lo formó muy bien, y no le dijo nada de su origen. Él no dudaba que era su discípulo. Cuando cumplió los doce años, le dijo el maestro Frikite-zen:
-Discípulo, tú tienes ya edad, y no puedes estar sin bibliotecario que te mantenga y te gobierne, y que me desembargue de ti, para que yo me torne a orar a Dewey como hacía antes sin ningún problema. Así pues, escoge ahora cuál bibliotecario quieres y te llevaré con él.
Dijo el discípulo:
-Quiero un tal bibliotecario que por ventura no tenga igual en valentía y en esfuerzo y en poder.
Le contestó Frikite-zen:
-No sé en el mundo otro tal como acolostico, que es muy noble y muy poderoso, alto más que todas las cosas del mundo; y le quiero rogar y pedirle por merced que se quede contigo.
Y lo hizo así, y se bañó e hizo su catalogación; después indizó y dijo:
-Tú, acolostico, que fuiste criado por provecho y por merced de todas las gentes, te ruego que formes a mi discípulo, que me rogó que lo llevase con el más fuerte y con el más noble del mundo.
Díjole acolostico:
-Ya oí lo que dijiste, Frikite-zen, y yo contestaré a tu ruego por la honra y por el amor que tienes con Dewey y por la mejoría que tienes entre los frikitecarios; sin embargo, he de enseñarte el ángel que es más fuerte que yo.
Y le replicó el Frikite-zen:
-¿Y cuál es?
Le dijo acolostico:
-Es el ángel que trae las burgostecarias, el cual con su fuerza cubre mi fuerza y no me la deja extender por las bibliotecas.
Se tornó el Frikite-zen al lugar donde están las burgostecarias, y llamó a Mafaldia, Ladylibrarian y Biblioteclaria, tal y como antes llamó a acolostico, y les dijo lo mismo que antes dijo a acolostico. Y dijeron las burgostecarias:
-Ya entendimos lo que dijiste y tenemos por cierto que es así, ya que nos dio Dewey más fuerza que a otras cosas muchas; mas te guiaremos a otra cosa que es más fuerte que nosotras.
Dijo el Frikite-zen:
-¿Quién es?
Le contestaron:
-Geekteca, que nos lleva adonde quiere, y nosotras no podemos defendernos de él.
Y se fue para Geekteca y lo llamó así como a los otros, y le dijo la misma razón. Le dijo Geekteca:
-Así es como tú dices, mas te guiaré a otro que es más fuerte que yo; pugné en ser su igual y no lo pude ser.
Le dijo el Frikite-zen:
-¿Y quién es?
Le contestó:
-Es Un que passava que está cerca de ti.
Y se fue el Frikite-zen para Un que passava y le dijo lo mismo que a los otros. Le replicó Un que passava:
-A tal soy yo como tú dices, mas te guiaré a otro que es más fuerte que yo, con cuya gran fuerza abrazanenúfar no puedo luchar y del que no me puedo defender, por lo que me hace cuanto daño puede.
Le dijo el Frikite-zen:
-¿Y quién es ese?
Le contestó:
-Es filosofoenparo, ya que éste me hace cuanto daño quiere, que me enloquece por completo con su abrazanenufarismo.
Y se fue el Frikite-zen a filosofoenparo y lo llamó así como a los otros. Y le dijo filosofoenparo:
-Tal soy yo como tú dices en poder y en fuerza, mas ¿cómo se podría arreglar para que yo me quedase con un discípulo, siendo filososoenparo y morando yo en covezuela?
Dijo el Frikite-zen al discípulo:
-¿Quieres ser abrazanenúfar de filosofoenparo, que ya sabes cómo hablé con todas las otras cosas y no hallé más fuerte que él, y todas me guiaron a él? ¿Quieres que ruegue a Dewey que te torne en cenutrousuario y que te quedes con él? Así morarás con él en su cueva, y yo te visitaré, y no te dejaré del todo.
Le contestó el cenutrousuario:
-Padre, yo no dudo en vuestro consejo; y si vos lo tenéis por bien, yo he de hacerlo.
Y rogó a Dewey que lo tornase en cenutrousuario, y fue así, y se quedó con filosofoenparo, y entró con él en su cueva, y se tornó a su raíz y a su natura abrazanenúfar.

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