Frikitecaris se dispone a desvelar hoy el mayor misterio de todos los tiempos. ¿La localización del Arca de Noé? ¿El Sagrado Cáliz? Déjense de menudencias, ¡vamos a tirar la casa por la ventana!
A ver, queridos, ¿qué hay detrás de Google? Venga, que no es tan difícil de adivinar.
La respuesta, aquí.
Era obvio, pero no queríamos arruinar su entusiasmo por tan vil producto.
[Gracias a Palimp por el chivatazo]
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A lo que íbamos: superiores… dotados…tecnología... blablablá. Los bibliotecarios están atentos a las necesidades lectoras de sus queridos usuarios y utilizan todas las herramientas disponibles. Para muestra, esta noticia. La Biblioteca del monasterio de Montserrat ofrece a todos sus usuarios la posibilidad de descargar el texto íntegro de la Biblia en el móvil. Impresionante. Promete estar en el top ten de las descargas. Que no se digan que las bibliotecas no se ponen al día.
(Espero con ansia que alguien decida hacer lo mismo con el catalogo de Ikea. Con eso y la Biblia, mis necesidades de lectura se verán más que colmadas )
Descargas


El edificio es una biblioteca al aire libre, que comenzó a construirse en 2005 (llevan 4 años vaciando cajas), y fue diseñado por un grupo llamado KARO.
Por qué nos gusta tanto la cerveza
Do you love your librarian?
La Asociación en Defensa de las Lastimadas Cervicales Bibliotecarias solicita un estudio urgente del tema.

Barrio Sésamo. Hoy, izquierda-derecha
Un poco de gas somnífero por aquí...
La calefacción muy alta por allá...
Digo reFLEXología por acá...
Y de repente ya me puedo ir a tomar mi vermutito hoy. Cuánto trabajo, si es que un día me voy a herniar...
[Gracias a Musgo por el enlace]
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Plof
Cuenta la noticia que en una pequeña ciudad rusa había una bibliotecaria que denunció en su blog haber recibido de las autoridades una lista de libros con la recomendación de no entregárselos a los usuarios de la biblioteca. Al parecer aquellos libros eran perniciosos para la salud de las personas, porque al hablar de las drogas de una u otra forma incitaban al consumo de éstas y en pocos años toda la población sería politoxicómana.
Cuando la prensa de aquel lugar dio a conocer la existencia de la lista resultó que ningún organismo oficial sabía de ella porque admitir que uno prohíbe leer libros queda un poco malamente. Pero la lista existía… bueno… seguro que era obra de algún oscuro funcionario (si es que cómo son) de aquella pequeña ciudad rusa, así que no pasó nada, la lista se retiró y colorín colorado.
MORALEJAS:
Menudo titular se han currado los de la noticia, al principio creí que era un listado de libros cuya lectura atrapa tanto que deberían prohibirse en sentido figurado.
Da igual el país que sea, quienes gobiernan, dirigen, legislan o dígase como se quiera tienen tendencia a pensar que los ciudadanos son memos y por tanto es necesario vigilarlos porque ellos solitos vete tú a saber lo que hacen… si es por su bien. Si es que se leen un libro en el que aparecen las drogas y salen corriendo a buscar al camello más próximo para meterse algo…. claro…y agárrate que ahora están de moda los libros de vampiros, ponte en lo peor, Luis José.
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Increíble pero cierto
Uno de los sentidos capaces de evocar mejor los recuerdos es el olfato. Probablemente, el olor a paella les recuerde esos domingos en familia de hace tantos años; el de cierto perfume les recordará -involuntariamente- a ese ex que todos queremos olvidar; o el olor a tierra mojada después de la lluvia les traerá a la memoria cierta excursión pasada por agua. Porque, aunque no lo parezca, todo (y todos) huelen, y cuando falla, es que algo pasa: se parte el recuerdo por la mitad. Parece una tontería, pero no lo es. Por ejemplo, las bibliotecarias, ¿a qué olemos? Un olor distintivo, exótico y profundo (que no fuerte), dulce y especiado, femenino y delicado, amargo e intenso. Si les entra la curiosidad por ver cómo todo ello es posible, la próxima vez que pasen por una perfumería prueben éste.
Lo que no lo es tan fácil es saber a qué huele una biblioteca. A humanidad condensada, dirán unos. A polvo acumulado, dirán otros. Algunos clamarán que huele como la cafetería de enfrente, a bocata y refrito. Todo es posible, y yendo a un nivel inferior, ¿a qué huele un libro? ¿a tinta? ¿a papel nuevo? ¿al bocata de chorizo que ese usuario ha tenido encima durante dos días? Los asépticos e-books, ¿qué gracia -olfativa- tienen? Menos mal que hay gente que lo tiene claro. Los libros huelen a nuevo, a moho, a beicon crujiente (¡ñam!), a orín de gato (¡eks!) y a sensibilidad (no pregunten).
Creo que ya tengo ambientadores nuevos para la biblioteca. Les pondré además un poco de spray pimienta para ahuyentar usuarios, que nunca viene mal...
[Vía Maite]
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Olores
Pero hay gente que no se rinde e insiste en intentar fomentar ese vicio llamado lectura y, además, lo hacen con ingenio y sentido del humor (cosa que nos encanta).
Vean aquí una pequeña muestra de la iniciativa realizada, hace ya unos añitos, por la cadena de librerías Gandhi .

¡Ándele, ándele!

¿ No les parece genial?
Y, como dirían ellos mismos:

Ya te hice leer
Por fin Frikitecaris ha roto con la maldición del número 13, número de arrastraba desde hace bastantes meses y que por fin ha visto la luz. Trece Frikitecaris éramos hasta ahora y a partir de ahora catorce seremos. La DMF se perfila cada vez más, ahora en tierras ignotas. Un fichaje muy difícil de conseguir, casi tanto como el de Cristiano Ronaldo (cof cof cof), y aunque igualmente brillante, nuestro fichaje es económicamente menos caro.
Sin más preludio, os presentamos a Ignota, nueva perpretadora de este nuestro blog. Viene llena energías y entusiasmo, y espero que le sepamos mantener el ritmo. He aquí su pequeña biografía a modo de presentación:
Todo empezó en Barcelona, nací en noviembre y de rebote. Siempre me gustó leer (en mi otra vida), tanto que incluso me miraba hasta el DL, entonces sin saber qué era.
Y me gustaba tanto leer que me prometí a mí misma que en cuanto pudiera o pudiese estudiaría para bibliotecaria. Por aquel entonces ya lo decía yo que "la familia" sólo era una marca de pasta de sopa y me emancipé con dieciocho años. Me tocó trabajar todas las horas posibles pues en aquellos tiempos también se llevaban los pisos compartidos pero yo ya era rarita de joven: mejor sola. Así pues, no fui a la uni hasta los veinticinco. Y pasé por una biblio, y por otra, y por otra... así sucesivamente ya que nunca estuve en dos a la vez.
Ya en mi otra vida, buscando material para unas oposiciones me topé con el blog de frikitecaris cosa que hizo mis días más amenos, a menos que no hubieran o hubiesen renovado el material. Y después de contactar con Cristina me sentí captada, abducida, encantada, etc. tanto que aquí me tenéis aprendiendo a alzar la ceja.
¡Bienvenida, Ignota! Alzo la ceja a tu salud, ¡propongo un brindis!
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Desde la estantería más Ignota (o no)
Por si no bastara con el lío conceptual que ya existe en torno a la profesión bibliotecaria (bibliotecario, documentalista, gestor de la información, bibliotecólogo...), ahora nos proponen una nueva denominación en esta oferta de empleo:
BibliotecómanoOferta de trabajo - empleo: BibliotecómanoDescripción: Precisamos incorporar para Importante Escuela de Negocios de Barcelona un/a Bibliotecómano/a para la reorganización de libros y documentos, codificarlos y registrarlos en el sistema informático.Requisitos: Experiencia en gestión de bibliotecomania y documentación. Ofimática nivel usuario.
Visto en Recbib.
Oferta de empleo: sólo bibliotecómanos
Tranquilos: habrá cambios, pero el papel permanecerá.
Sin lugar a dudas.
(visto aquí)Soporte papel
Hoy les presentamos un punto de libro o marcador de libro, también llamado punto de lectura (yo siempre pensé que el punto de lectura eran los puestos que tenía una biblioteca por usuario sentado...). El artilugio sirve para no perdernos ni de página ni de línea (¡y todo eso sin GPS!). Ignoramos el precio y si lo hay en más colores. Prometemos investigar.
Punto de libro, o libro a punto




