Libros frescos ¡que me los quitan de las manos!

Todo el mundo conoce cómo funcionan las biblioplayas. En verano, la gente prefiere el agua al cálido ambiente de la biblioteca (o gélido, según el humor que tenga el tipo de mantenimiento al programar el aire acondicionado). Y si Mahoma no va a la montaña… Se trata de una iniciativa que demuestra el afán de servicio que tienen las bibliotecas y sus bibliotecarios. Pero, ¿Qué haces si vives en una ciudad sin mar? ¿O durante el invierno? ¿Se deja de salir a la busca y captura de usuarios majosmajos ávidos de lecturas?
Pues no. Si no, vean la iniciativa (con página en Facebook) de la biblioteca de El Casino de Manresa: El bibliomercado. Se coge el carrito y a "vender".



(con un poco de suerte, el bibliotecario de turno podrá volver a casa con la compra hecha)

8 comentarios:

  1. qué original! la silla quizás poco cómoda para una jornada de trabajo pero apta para cualquier terreno: me imagino al bibliotecario de turno con el carrito a la entrada de un centro comercial, una cafetería, en el metro, una estación de esquí, un rio, a la entrada de la iglesia...

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  2. ups, olvidé poner mi firma!

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  3. "con un poco de suerte, el bibliotecario de turno podrá volver a casa con la compra hecha"
    ...y un envidiable bronceado si le toca bajar ala playa

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  4. qué original! la silla quizás poco cómoda para una jornada de trabajo pero apta para cualquier terreno:

    Sip. Bueno, nada que un buen cojín no solucione (o unas visitas periódicas al bar del mercado..)

    ...y un envidiable bronceado si le toca bajar ala playa

    Creo que en mi caso ni así seria posible pillar bronceado. Aunque en Manresa, y en enero, hay muchos más número de pillar una pulmonía.

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  5. Qué ingenioso. Sólo hace falta ponerse al lado de la gitana de los ajos y de «mira la bragafaja, nena, que la llevo barata» y gritar más que ella...

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  6. Qué ingenioso. Sólo hace falta ponerse al lado de la gitana de los ajos y de «mira la bragafaja, nena, que la llevo barata» y gritar más que ella...

    Mmmm, pasar del clásico Shhhh! a berrear más que los cenus. ¡Mola! (y te ahorras una de terapia...)

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  7. la silla quizás poco cómoda para una jornada de trabajo
    De eso nada, monada. Yo tengo una silla de picnic parecida y es de lo mas cómoda. Mejor que las sillas supuestamente ergonómicas de la biblio (siempre que no tengas que estar arrimado a una mesa con ordenador, claro).
    Obsérvese el detalle del soporte en el reposabrazos para sujetar la birra: i-de-al

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  8. Ey! Los de Manresa no són los únicos! En Vilanova también tenemos Bibliomercat...y tenemos playa, así que cualquier dia me veo allí haciendo préstamos en bikini (escándalo, es un escandálo).

    http://www.vilanova.cat/jsp/noticies/detall_tat.jsp?id=56137515&idtemaweb=38&token=bm_index

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