Frikitecaris

o_Ô Alzando la ceja, conquistando el mundo.

20 de desembre 2010 a les 8:30 a.m. Perpretat per Cristina 36 Comments

Como el presupuesto no nos alcanzaba para contratar a Shakira, pero nos apetecía felicitarles a ustedes las Navidades y el Año Nuevo, no nos quedaba otra que hacer acopio de imaginación y ganas. Hacía tiempo que nos rondaba por la cabeza hacer un calendario de tíos buenos, como los que hacen los bomberos, pero nos encontrábamos con una limitación evidente: la profesión bibliotecaria no es lo que se dice un vivero de Bibliotecarius macizorrus, y las bibliotecarias estamos demasiado buenas y no queríamos herir susceptibilidades.

Conforme avanzaban los años, la idea del calendario de Bibliotecarius macizorrus fue mutando y acabó convirtiéndose poco menos que en una leyenda urbana entre los miembros de la redacción de Frikitecaris. Pero no debía de estar totalmente olvidada, porque lo cierto es que, a la vuelta del verano, alguien sugirió que no estaría mal volver a convocar un concurso, y, sin saber muy bien ni cómo ni por qué, de un día para otro nos vimos organizando nada menos que un calendario de 2011.

Sin ánimo de detallar los pormenores (el making of lo dejaremos para otra entrega), he aquí la criatura. Un auténtico calendario Frikitecaris ciento por ciento, en el que todos hemos participado de una u otra manera.



Lo podéis ver aquí.

Esperamos que os guste, os lo descarguéis y os sirva de ejemplo para afrontar el nuevo año con energías e ideas de torturas frikitecarias.

¡Felices fiestas! ¡Feliz Año Nuevo! Nos leemos en 2011.


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17 de desembre 2010 a les 9:30 a.m. Perpretat per Anna 4 Comments

¿A alguien le faltan argumentos para lanzarse a leer?

Aquí les dejamos una excelente campaña de fomento de la lectura de la cadena de librerías Borders.
(Tiene ya unos meses. Pero nos gusta igual)




( visto aquí via aquí)


(Por cierto, en primicia y entre nosotros: este lunes día 20 les espera una sorpresa muy especial aquí, en Frikitecaris. ¡No se lo pierdan!).

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15 de desembre 2010 a les 9:30 a.m. Perpretat per Anna 4 Comments

Biblioteca jardín en el parque de la Estrela, Lisboa.

(foto gentileza del sr. acolostico)

No medirán que no tiene que ser una delicia trabajar aquí.
(si no se es alérgico/a al polen ni se tienen muchos “cardos borriqueros” alrededor, claro...)

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13 de desembre 2010 a les 9:30 a.m. Perpretat per Juanma 7 Comments

Por si no quedara claro, el sueño de todo bibliotecario es tener la biblioteca como Dewey manda. Limpita. Ordenada. Con los libros en su sitio, y los usuarios, calladitos y aseaditos.
Sin embargo, puede ocurrir lo peor. Se te puede ir el santo al cielo mientras te atusas las cejas ante el espejo, poco antes de cerrar la biblio a última hora del sábado, y, cuando llegas a la biblioteca el lunes por la mañana, con los primeros rayos del sol, te encuentras con que los cenus se han montado una rave sangrienta durante el fin de semana y la están liando parda.



Veamos la exhibición de atrocidades que pueden perpetrar los cenus en apenas tres minutos y medio:

- Todas las estanterías están desordenadas. Parece que faltan libros.
- ¡¡¡Libros sin tejuelar!!! ¡¡¡No hay ni un solo libro tejuelado!!!
- Un grupo de metal alternativo (los Deftones) tocando a todo volumen en la sala de lectura.
- Libros que caen por el exterior de la biblio desde no se sabe muy bien dónde.
- Un cenu dando guitarrazos en el depósito general, de acceso exclusivo para bibliotecarios.
- Libros que caen a la sala de lectura desde no se sabe muy bien dónde. ¿Los tiran los cenus empastillados desde la planta superior? Puede.
- Alguien está usando un aspersor en la sala de lectura.
- Los cenus que tocan a todo volumen están rodeados de cenutriousuarias en sujetador.
- Un par de cenus en combinación juguetean lánguidamente en el despacho de la directora de la biblioteca.
- Los cenus que tocan a todo volumen se mueven y amenazan con tropezarse con las estanterías. Seguro que sus zapatillas producen ese incómodo rechinar que es motivo de expulsión inmediata de la sala de lectura.
- Una cenu, que sería aspirante a Miss Camiseta Mojada si llevara camiseta, hace ojitos al cenu que está cantando. ¡Ligoteo en la biblioteca!
- Sale un ninja infiltrado en 2'17"... ¡y no hace nada por detener el desmadre!
- Algún cenu fumado o empastillado sigue tirando libros desde el tejado.
- Las cenus en combinación siguen jugueteando lánguidamente en el despacho de la directora de la biblioteca.
- ¡¡Todos los cenus están cubiertos de sangre!! ¡¡¡Están echando a perder el material!!! A pesar de ello, los cenus siguen tocando, bailando y pringando el suelo.
- La cenu Miss Camiseta Mojada sigue haciendo ojitos al cenu que está cantando.
- Otra cenu tiene cara de ir tan fumada que no se sabe si está durmiendo, o la están asfixiando, o qué.

Demasiado para un bibliotecario.
Por suerte, un arqueo de cejas a tiempo lo soluciona todo. Y lo que acabáis de ver es la versión reducida de este videoclip de los Deftones: censuraron la parte en la que el bibliotecario irrumpe en la fiesta y pone orden como sólo un bibliotecario concienzado sabe hacerlo. No en vano, el título de la canción, que traducido al castellano vendría a quedar tal que como "Has visto al carnicero", alude al bibliotecario o bibliotecaria del centro donde se grabó este videoclip. ¿O acaso creéis que si la biblioteca está tan impoluta en el plano final es porque la bibliotecaria se manchó las uñas rasca que te rasca? Aaaaah, no: para eso están los cenus. El que mancha, limpia. Con el carnicero no se juega.


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03 de desembre 2010 a les 9:30 a.m. Perpretat per Anna 6 Comments

Parece ser que el rumor es cierto. Una nueva moda se extiende entre el sector bibliotecario. Nuestro querido unquepassava ya nos advertía de un nuevo hobby que causa furor en el sector.
Confirmado. El Dominó de libros está alcanzando niveles insospechados. Para muestra, el video siguiente




(Gracias sr. acolostico por el enlace)

Sólo nos queda añadir una cosa: ¡ Bibliodominó deporte olímpico ya!

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01 de desembre 2010 a les 9:30 a.m. Perpretat per Juanma 4 Comments

Las bibliotecas y el misterio siempre se han llevado bien. Son incontables las novelas o películas de misterio en las que hay que resolver algún crimen perpetrado en el sacrosanto recinto de una biblioteca. Por no hablar de la cantidad de casos que se resuelven en bibliotecas, a pesar de los ímprobos esfuerzos de la bibliotecaria gafotas de moño prominente por hacer callar al detective y la compañera de turno, o a los jóvenes investigadores aficionados que, en vez de dedicarse a tareas provechosas como irse de botellón o pelar la pava, se empeñan en crear la falsa imagen, perpetuada por la novela juvenil, de que una biblioteca es el lugar ideal para que cinco o siete niñatos charlen y charlen hasta la extenuación, y perpetren el nunca deseable intrusismo profesional en temas que deberían resolver la policía, la Benemérita o cualquier otro tipo de personal cualificado para ello.
Todo eso lo sabemos. A veces, el misterio estriba en encontrar la ubicación exacta de la biblioteca, como quien se pasa tres novelas buscando la Segunda Fundación. No faltan las novelas en las que la clave aparece en la sala de lectura común de alguna biblioteca universitaria o incluso de barrio; como todo el mundo sabe, los libreros que ocultan preciosa información después de haber sido maltratados son una panda de moñas, mientras que las bibliotecarias permiten graciosamente el acceso a sus fondos, con la única condición de que el usuario sepa buscarla y le permita hacerse la manicura en condiciones, que para eso le pagan. En otras ocasiones, el meollo del asunto estriba en localizar la puerta que dé acceso al tesoro o cámara secreta, y cuyos resortes, casualmente, están camuflados entre libros de pega, lo cual da idea de la cantidad de usuarios del centro en cuestión, o bien denota que hay mucho mecenas que no sólo no gasta un duro en adquisiciones, sino que, por lo que le importa, lo mismo podría comprar esos libros en sueco que adornan nuestra cadena favorita de muebles, galletitas y artilugios del hogar.

Sin embargo, lo que apenas suele reflejar la literatura de misterio es a qué puedan deberse las desapariciones de los fondos de la biblioteca en sí. Entendemos que haya choriceo sistemático en la sección de cedés y deuvedés, o en la de prensa y revistas, o que no haya manera -humana o inhumana- de entrar en lista de espera cuando aparece la última novela del último escritor sueco de novela policíaca (¡ya van dos referencias a Suecia en esta entrada!), pero ¿qué pensaría el bibliotecario de turno si llegase a su centro y descubriera que le falta ni más ni menos que una sección completa? ¡Misterio! Como hacen en las novelas en plan "elige tu propia aventura", la respuesta es cosa vuestra. ¿Qué creéis que ha pasado? Vamos, no os hagáis los suecos.

(Que quede claro que sabemos que la imagen que ilustra esta entrada es un chiste gráfico que hemos encontrado en una página dedicada a chistes gráficos, de manera totalmente casual, mientras realizábamos nuestro siempre provechoso trabajo diario, en el marco de una búsqueda bibliográfica que formaba parte de nuestras tareas, y con el consentimiento de nuestros superiores.)



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