El cenu que me acosó

Nadie duda de que los cenus tienen más peligro que un agente de la SGAE en una boda, pero también es cierto que algunos bibliotecarios se lo ponen a huevo. Ved este vídeo y comprobad cómo puede una bibliotecaria llegar a perderse el respeto (y, de paso, convertirse en la vergüenza del gremio) en apenas dos minutos.
Nada que oponer a los cinco primeros minutos del numerito musical. Un cenu con sonrisa profidén llega a la biblio, le tira los tejos a la bibliotecaria (¡lo adivinasteis!, gafotas y con moño), recibe negativas por parte de la profesional del sector, quien sigue a lo suyo, haciendo caso omiso del cenu de marras, tiene muuuy bien enseñados a sus cenus (el primer "¡Shhhh!" colectivo, en 0'59"-1'00"), pasa de las putas muelas del cenu cuando éste se pone a cantar, aguanta como una campeona la primera declaración explícita de amor (1'48"), delega de manera ejemplar el trabajo (ese aspirante a becario que lleva el carrito en 3'23"-3'30"), mira hacia otro lado durante los dos minutos siguientes de coreografía, hace callar a la troupe de colegialas que irrumpe en su sacrosanto centro de trabajo (5'16"), le pega un grito de campeonato a un cenu que casi se parte la crisma por andar haciendo el chorra con las barandillas de la biblio (5'29")...
... y llega un momento en que la cosa se jode de manera irremediable, y la bibliotecaria de marras cae en una espiral de autodestrucción y viaje hacia el lado oscuro.Veamos:
5'38": Permite que toooodos los cenus se pongan a bailar sin ton ni son en la biblio.
5'58": ¡Se pone a bailar con los cenus! ¡Confraternizando con el enemigo!
6'03": ¡¡Se pone a bailar la conga!!
6'13": ¡Se desprende de sus gafas para que el cenu se dé cuenta de que es guapa!
6'24": ¡Se pone a bailar un zapateado encima de una de las mesas de estudio!
6'30": ¡¡¡Consiente que los cenus la hagan callar!!!
7'07"-7'19": Delega la potestad sancionadora en los cenus.
7'26": Come chuches en la biblioteca.
7'29": Acepta un beso del cenu de marras.
7'40": Lo deja ir, y no sólo no le retira el carné a perpetuidad sino que sonríe como una tontuela.
En fin, estos dos minutos fatídicos son lo que los guionistas y críticos suelen denominar "evolución psicológica del personaje", pero, desde Frikitecaris, no podemos sino repudiar este tipo de conductas poco profesionales: al cenu hay que darle cera, sobre todo si te pone la biblioteca patas arriba. No, no, Marian, no vas naaaada bien. ¡Habráse visto!

Por otro lado, continuamos con la serie dedicada a la biblioteconomía en el mundo de la música popular. Le toca ahora el turno a The Music Man, un musical de Meredith Wilson, que ganó premios Tony a cascoporro en la década de 1950, fue llevado al cine por Morton DaCosta en 1962 (Vivir de ilusión, con Robert Preston en el papel de cenu, y Shirley Jones en el de bibliotecaria) y conoció varios montajes en Broadway (protagonizados por actores tan conocidos como Matthew Broderick o Craig Bierko, el entrañable Jeffrey Coho de Boston Legal). De hecho, aquí tienen ustedes la versión de Matthew Broderick, para comparar.

El argumento es simple: el cenu de marras es un estafador que llega a un pueblo de Iowa con la idea de hacerse pasar por un director de banda musical. Llama a la puerta de la bibliotecaria, que es una estupendísima pianista (¿lo dudabais?), pero se enamora de ella y se redime. ¡Qué grande es el cine! ¡Qué grande es el amor, cuando es puro y verdadero! ¡Qué cojonazos tienen los guionistas de Hollywood y Broadway!

En cuanto a la letra, hela aquí, por si les apetece cantarla en su biblioteca:

Madam Librarian
What can I do, my dear, to catch your ear
I love you madly, madly Madam Librarian... Marian
Heaven help us if the library caught on fire
And the Volunteer Hose Brigademen
Had to whisper the news to Marian... Madam Librarian!
What can I say, my dear, to make it clear
I need you badly, badly, Madam Librarian... Marian
If I stumbled and I busted my what-you-may-call-it
I could lie on your floor
'Till my body had turned to carrion.... Madam Librarian.
Now in the moonlight, a man could sing it
In the moonlight
And a fellow would know that his darling
Had heard ev'ry word of his song
With the moonlight helping along.
But when I try in here to tell you, dear
I love you madly, madly, Madam Librarian...Marian
It's a long lost cause I can never win
For the civilized world accepts as unforgivable sin
Any talking out loud with any librarian
Such as Marian... Madam Librarian.

(Si quieren escuchar más canciones protagonizadas por bibliotecarios, bibliotecas y cenus, no duden en visitar esta lista de Spotify, o esta entrada de Frikitecaris.)

12 comentarios:

  1. Ay, madre. ¿Y qué hacemos con estos bibliotecarios que denigran la profesión? ¿Sanción y pá casa? ¿Los torturamos como si fueran unos cenus cualquiera?...

    ResponderEliminar
  2. No lo sé, pero devolución de la placa y la tejueladora como mínimo, más un escarnio público... No sé, al rincón a meditar con unas Anglos en cada mano... :-P

    ResponderEliminar
  3. Ay, madre. ¿Y qué hacemos con estos bibliotecarios que denigran la profesión?

    Un mal día lo tiene cualquiera…. Pero ¿ESTO????

    Se impone la creación de un Plan de Rehabilitación para Bibliotecarios Descarriados ( PRBD )

    ResponderEliminar
  4. Sin duda, clama al cielo. Pero el problema es mucho mayor. El de la bibliotecaria es sólo un ejemplo. ¿Os habéis preguntado el porqué de esta pérdida de la razón? ¡Quién o qué es el culpable? Os respondo: el cine musical. Cuando un diálogo se convierte en baile y canción, se banaliza el discuro. El verso cantado tiene sentido en la ópera porque se expresa en un lenguaje formal que es la expresión de una cosmogonía donde tragedia y comedia son la respuesta a un ideal literario. Traspasado al cine, el resultado más elevado es, como mucho, el de una opereta, es decir, una realidad bufa. Una caricatura.

    ResponderEliminar
  5. Guau, qué profundo, Enric. Vas a hacer trabajar mi neurona un buen rato...

    ResponderEliminar
  6. Yo no lo habría expresado mejor, Enric. Solo se me ocurren dos contraejemplos: Bailar en la oscuridad y All That Jazz, pero claro, en ninguna de ellas salen bibliotecarios.

    Chapeau por el comentario.

    ResponderEliminar
  7. Uff, que ganas de romper cosas (quien dice cosas, dice gente). Sobre todo a las tontapijas esas que dan los grititos a lo rata.
    Lo de esta bibliotecaria no tiene perdón de Dewey. Para algo nos preparan en la carrera para resistir a los inevitables moscones que atrae nuestro magnífico sex-appeal. Seguro que es una de esas intrusas que ni tiene la carrera ni nada.

    ResponderEliminar
  8. Seguro que es una de esas intrusas que ni tiene la carrera ni nada.

    Pues no te extrañe. Un curso CEAC, y gracias. :-P

    ResponderEliminar
  9. "Solo se me ocurren dos contraejemplos: Bailar en la oscuridad y All That Jazz, pero claro, en ninguna de ellas salen bibliotecarios."
    No nos olvidemos de HEDWIG AND THE ANGRY INCH pedazo de musical con puntos muy profundos, aunque disfrazado de mascarada... Pero no, tampoco tiene bibliotecarios

    ResponderEliminar
  10. Con ese moñamen ¡Qué esperabais!

    ResponderEliminar
  11. Oh, Don Quijote, me olvidaba de Hedwig. Otro buen ejemplo de musical supeditado a la trama, y no al revés. Impresionante.

    ResponderEliminar
  12. Con ese moñamen ¡Qué esperabais!

    Pues la verdad es que sí, Dilémata. :-D

    ResponderEliminar

 

Twitter

About