Frikitecaris

o_Ô Alzando la ceja, conquistando el mundo.

30 de setembre 2011 a les 9:01 a.m. Perpretat per Anna 7 Comments

I wish” (Kiseki), es la nueva perla del director de cine Hirokazu Kore-eda (pendiente de estreno). Nos cuenta la historia de Koichi, un niño que tiene la gran ilusión de reunirse con su hermano menor Ryunosuke, que vive a miles de kilómetros de distancia desde que sus padres se separaron. Un día, Koichi oye el rumor de que cuando dos nuevos trenes procedentes de dos ciudades distintas se cruzan, la energía generada por ellos hace que los deseos de los presentes se hagan realidad. Sólo tiene una oportunidad, así que Koichi llamará a su hermano y junto a unos amigos trazarán un plan para conseguir reunir a la familia de nuevo.



Y ustedes dirán: ¿Y esto que tiene que ver con Frikitecaris?
Pues que uno de sus amigos tiene claro el deseo que va a perdir: casarse con la dulce e irresistible bibliotecaria de su escuela.

(Miren que tierno...)

Otra víctima del encanto seductor irresistible de los/las bibliotecarios/as.

(No se la pierdan. Aquí les dejamos el trailer)

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28 de setembre 2011 a les 8:56 a.m. Perpretat per Juanma 10 Comments



Pues sí, queridos lectores. Leemos en RecBib una noticia que nos ha causado hondo pesar: ¡Ikea se está planteando cambiar las estanterías Billy para adaptarlas al mundo del libro electrónico! ¿Qué quiere decir eso? Pues, sencillamente, que la empresa sueca de las galletitas ricas y los muebles tan fáciles de montar que no hay quien los monte va a diseñar las estanterías de modo que no tengan cabida los libros. La realidad del libro electrónico, dicen, los obliga a adoptar esta decisión.
En realidad, una cosa no está reñida con la otra: nos consta que hay usuarios (no necesariamente cenus) que no ponen ni un solo libro en sus estanterías y, no obstante, las compran.


Pero extrapolemos. ¿Cómo serán las bibliotecas del futuro, cuando las encuestas que han dado pie a Ikea a anunciar su decisión sigan demostrando que el e-book sigue implantándose de manera lenta (un 12 % de cuota de mercado en Estados Unidos, nada menos) y las administraciones, en su implacable afán por ratear en equipamientos con el pretexto de que salen muy caros, decidan redecorar nuestras estanterías sin libros? 

Procuremos no pensar en ello.




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26 de setembre 2011 a les 8:54 a.m. Perpretat per Super Furry Librarian 10 Comments

FOTONOVELA TUNEADA


- Woody Allen: Discuple señorita, ¿Sabe dónde se encuentran los libros sobre psicoanálisis y judaismo neoyorquino?

- Sexy librarian: Claro, pruebe a buscar en las estanterías la CDU 159.964.2 : 296 (749)




- Woody Allen: Muchas gracias querida


- Sexy librarian: De nada hermoso

   (Beso)



Las pics son capturas de la película (ésta sí, en technicolor)  What´s new pussycat? (Clive Donner, Richard Talmadge, 1965), con Romy Schneider como sexy bibliotecaria.


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23 de setembre 2011 a les 9:00 a.m. Perpretat per Anna 5 Comments



Campaña de promoción del área de cultura del Ayuntamiento de Barcelona.

Sólo diré una cosa: ¿Qué hacen esos libros en el suelo?????

(O amenazaron a al/la bibliotecario/a o no me lo explico…)


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21 de setembre 2011 a les 9:00 a.m. Perpretat per Juanma 13 Comments


Ya saben aquello de que 'inteligencia militar' es en sí mismo un término contradictorio, un oxímoron. Sin embargo, los más viejos del lugar podrán contar anécdotas de cuando existía el servicio militar y este servía para que algunos quintos aprendieran a leer. También es cierto que, como reza el chiste, la guerra es el instrumento que Dios ha dado a los estadounidenses para aprender geografía (cometido que en Europa desempeñan el Festival de Eurovisión y la Champions League). Total, que la militarización no tiene por qué oponerse a la civilización y, lejos de nuestro ánimo hacerles un panfleto promilitarista, les enseñaremos algunas bonitas estampas de cuando había guerra justas y parte de su efecto propagandístico residía en fomentar la lectura y el uso de las bibliotecas.

Vean si no la información sobre la Campaña de Lectura para la Victoria (en traducción libérrima) que el ejército estadounidense puso en marcha en 1943 en el estado de Oregón, en el punto culminante de la Segunda Guerra Mundial. A fin de cuentas, este tipo de campañas tenía como objetivo mantener alta la moral de las tropas. No solo se proyectaban películas (propagandísticas, en su inmensa mayoría, pero algunas de ellas de calidad notable) y se entregaban las cartas de las novias, sino que también se hacían campañas para enviar libros y organizar bibliotecas de campaña. Igualito que ahora, vamos; con un poco de suerte, te mandan a Marta Sánchez (atrás quedaron los tiempos de Marilyn Monroe o las conejitas de Playboy) o te regalan un videojuego en plan Call of Duty, más que nada para que practiques en tus ratos libres. En 1943 todavía importaba la lectura. Miren, miren estas hermosas fotos y carteles alusivos...
Porque claro, eran otros tiempos. Lo que no queremos es que los reclutas nos salgan intelectuales y acaben escribiendo libros de poemas o novelas antibélicos...


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19 de setembre 2011 a les 9:00 a.m. Perpretat per Super Furry Librarian 5 Comments

Raul Lemesoff es un artista argentino que compró un Ford Falcon perteneciente al Ejército para destruirlo y transformarlo en este vehículo-biblioteca móvil al que llama ADIM: Arma de Instrucción Masiva.

Este tanque con el que viaja por las calles de Buenos Aires, va regalando y aceptando donaciones de libros . A su paso provoca un impacto visual casi cinematográfico y es inevitable que muchos curiosos quieran fotografiarse con la obra de Lemessoff.




“Si el arma se cruza en tu camino no dudes en elegir un libro, llevártelo y comprometerte a donar algunos libros que tengas en tu casa. El ADIM pasa y los recolecta: escribe a armadeinstruccionmasiva@hotmail.com, se aceptan todo tipo de libros”, dice Raúl.

El Arma de Instrucción Masiva planea viajar por los pueblos perdidos de la Argentina y seguir viaje por Latinoamérica. Ójala cruce el charco y se dé un paseo por Madrid.

Vía Biblioteca Archivo de la UAM ¡Gracias Aí!

Super Furry Librarian




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16 de setembre 2011 a les 9:00 a.m. Perpretat per Juanma 5 Comments


Durante el mes de agosto circuló por listas corporativas y redes sociales este simpático cortometraje en el que se aunaban las dos partes del título de este blog: lo friki (el homenaje a 2001, una odisea en el espacio) y lo bibliotecario (la Biblioteca de Valladolid). Disfruten, disfruten.

Eso sí, no intenten hacerse preguntas acerca de la consistencia narrativa del corto. Por ejemplo, ¿cómo coño permiten a un perturbado con escafandra que campe a sus anchas por una biblioteca pública? ¿Es que las bibliotecas públicas no tienen personal suficiente para mantener el orden (un escenario bastante probable, visto lo visto en los últimos tiempos), o han perdido la sana costumbre de arquear las cejas a los cenus que se creen que las biblios solo sirven para hacer cosplays?

Más aún: ¿por qué motivo no le piden el carné al cenu futurista? ¿En qué biblioteca se ha visto que te puedas llevar un libro por la patilla? En este aspecto, solo cabe una interpretación: el prota lo está flipando, en un remedo bibliotecario del viaje lisérgico de Dave Bowman en 2001, con la diferencia de que, en vez de un bebé cósmico, lo flipa con una bibliotecaria. Solo le faltó decir: "¡Dios, está lleno de libros!", y el homenaje habría salido redondo. Mucho más obvio, pero redondo.

Por último, en cuanto a la originalidad del argumento, que la tiene, no querríamos dejar pasar la ocasión de instruir deleitando con ese toquecito pedante que se nos suele poner a los friquis bibliófilos. La premisa argumental, ese asombro ante el descubrimiento del objeto libro que experimenta un viajero de un futuro en el que los libros de papel no existen, no deja de ser un desarrollo de una conferencia que Isaac Asimov dio hace unos treinta años, y cuyo resumen incluye en el ensayo "Lo antiguo y lo definitivo". Básicamente viene a decir lo mucho que le tocó la moral una conferencia en la que se vaticinaba que las cintas de vídeo matarían a la estrella del libro de papel (estamos en los años ochenta, recuerden), y contraatacó con una idea revolucionaria que daría sopas con onda al formato vídeo. Lean y juzguen por ustedes mismos:

Como hacía dos días que un orador nos había hablado de las cintas de vídeo, presentándonos la fascinante y deslumbrante imagen de un futuro en el que las cintas de vídeo y los satélites dominarían el panorama de las comunicaciones, yo me disponía a servirme de mis conocimientos de ciencia-ficción para explorar un futuro aún más lejano y hablaría de cómo podrían fabricarse cintas de vídeo con métodos mejores y más refinados, haciéndolas aún más sofisticadas.
En primer lugar, el orador nos había mostrado que las cintas tenían que ser decodificadas por un aparato bastante caro y voluminoso, que transmitía las imágenes a una pantalla de televisión y el sonido a un altavoz.
Evidentemente, todo el mundo esperaría que este equipo auxiliar fuera haciéndose más pequeño, más ligero y transportable. En el fondo, lo que se esperaría es que acabara por desaparecer y que se integrara a la misma cinta.
En segundo lugar, para que la información contenida en la cinta se transforme en imágenes y sonido es necesario un gasto de energía que redunda en perjuicio del medio ambiente. (Como cualquier gasto de energía; aunque su uso es inevitable, hay que evitar utilizarla más de lo estrictamente necesario. )
Por consiguiente, es razonable esperar que disminuya la cantidad de energía necesaria para decodificar las cintas.
En último término, esperaríamos que disminuyera tanto como para llegar a desaparecer por completo.
Por tanto, podemos imaginarnos una cinta que fuera completamente transportable y autónoma. Sería necesario emplear energía en su fabricación, pero no en su utilización, y tampoco sería necesario un equipo especial para su uso posterior. No sería necesario enchufarla en la pared ni cambiarle las pilas, y podría ser transportada para ser vista en el lugar en que cada uno encontrara más cómodo: en la cama, en el cuarto de baño, en un árbol o en el ático.
Una cinta de vídeo de estas características produce sonidos, como es natural, y también desprende luz. Evidentemente su usuario debe recibir con claridad las imágenes y el sonido, pero sería un inconveniente que molestara a otras personas que posiblemente no estarían interesadas en su contenido. Idealmente, esta cinta autónoma y transportable sólo tendría que ser vista y oída por el usuario.
Por muy sofisticadas que sean las cintas existentes en la actualidad en el mercado o previstas para un futuro próximo, siempre tienen necesidad de controles. Tiene que haber una palanca o un interruptor para encenderlas y apagarlas, y otros para controlar el color, el volumen, el brillo, el contraste y todas esas cosas. Mi idea es que esos controles pudieran ser manejados, en la medida de lo posible, por la voluntad.
Me imagino una cinta que deje de correr en el momento en que se aparte la mirada. Permanece parada hasta que se le vuelve a prestar atención, momento en el cual vuelve a ponerse en marcha inmediatamente. Me imagino una cinta que corre más deprisa o más despacio, hacia adelante o hacia airas, a saltos o con repeticiones, dependiendo únicamente de la voluntad del usuario.
Admitirán ustedes que una cinta de estas características constituye un perfecto sueño futurista: autónoma, transportable, sin consumo de energía, absolutamente privada y controlada en gran medida por la voluntad.
Ah, pero soñar no cuesta nada, así que seamos prácticos. ¿Es posible la existencia de una cinta así? Mi respuesta es: sí, naturalmente.
La siguiente pregunta es: ¿cuántos años habrá que esperar antes de conseguir una cinta tan increíblemente perfecta?
También tengo respuesta para eso, y una respuesta bastante concreta. La conseguiremos dentro de menos de cinco mil años, porque lo que acabo de describir (como es posible que hayan adivinado), ¡es el libro!

Dejamos a los avispados lectores de Frikitecaris la tarea de discutir si este ensayo mantiene su vigencia, o si ha quedado superado por el fenómeno del libro electrónico. No es el asunto de esta entrada.

Así que ya lo saben: si ven este simpático cortometraje van a ver un doble homenaje; por un lado, a Arthur C. Clarke y su 2001, y, por otro, a Isaac Asimov, porque, a fin de cuentas, la idea subyacente ya la enunció él hace treinta años.

Si queréis conocer los entresijos de este cortometraje, los cuentan en la página web de la productora.


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14 de setembre 2011 a les 9:00 a.m. Perpretat per Anna 6 Comments

Bueno, no lo dice exactamente con estas palabras...



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12 de setembre 2011 a les 8:59 a.m. Perpretat per Super Furry Librarian 8 Comments


Entrada a la sección infantil de la Cerritos Millenium Library (California, USA)




Children´s  section




Exterior de la Kansas City Public Library (Missouri, USA)







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07 de setembre 2011 a les 9:30 a.m. Perpretat per GeekTeca 12 Comments

Por si no teníamos bastante con el peligro que supone para nuestra salud mental aguantar a los cenutriousuarios, otros peligros laborales acechan a nuestra sufrida vida. Vean lo que ocurrió cuando una estantería del depósito de la biblioteca decidió suicidarse frente a nuestras narices ante la cantidad de libros que pretendíamos colocar en sus baldas.




Afortunadamente no ocurrió nada grave, salvo el susto morrocotudo que sufrimos los tres trabajadores que nos encontrábamos justo al ladito de ese mostrenco de estantería pretendidamente resistente y los daños de los pobrecitos libros que quedaron atrapados entre el amasijo de hierros en que quedó convertida. Y que luego digan que la profesión de bibliotecario no es una profesión arriesgada.






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05 de setembre 2011 a les 9:37 a.m. Perpretat per Anna 8 Comments



(vistó aquí vía acolostico)

Tranquilos… No he tenido ningún accidente en mi casa (aunque viendo los libros guardados en triple fila en los estantes, creo que algo así sería posible).
La imagen que les presentamos es la instalación “The basement stacks” que el estudio Warey Myers ha creado para las nuevas oficinas de la agencia de publicidad VIA Advertising Agency de Portland (edificio que albergó una biblioteca pública de 1880 a 1960 aproximadamente). Según nos cuentan los autores, la instalación hace referencia a las pilas de libros que toda biblioteca alberga en su sótano (como nos conocen) que a raíz de alguna remodelación habían sido escondidas y ahora emergen de manera casi antropomórfica recordando la antigua biblioteca, si historia , sus raíces y sus poltergeists.

¿ Poltergeists????
Como si no tuviéramos suficiente con las cucarachas y los cenutrios…





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