¿Y si yo, bibliotecario, no estoy de acuerdo con mi jefe político?

La AAPID ha lanzado estos días una serie de preguntas a IWETEL, nuestra estimada lista, para promocionar el VII Foro de Especialistas en Información y Documentación de Andalucía.

Así, después de preguntarnos si un bibliotecario puede ser de derechas -con consultar los resultados de las últimas elecciones debería ser suficiente como respuesta. El sadomasoquismo también es una opción...- nos preguntan qué sucede si como bibliotecarios no estamos de acuerdo con nuestros jefes políticos.

Cada administración es un mundo, cada puesto ocupado es un mundo, cada jefe es un mundo, cada situación personal es un mundo, y así hasta el infinito. Por eso mismo sólo puedo decir lo que pasaría por mi cabeza en tan desagradable situación (y no digo que sea frecuente, por nada del mundo daría una imagen de nuestra clase política tan nefasta, Dios me libre).

La primera de las opciones es la existencial. Un proceso de reflexión interna que te lleva a plantearte en qué clase de mundo un inútil de tal calibre puede haber llegado a ser tu jefe. Luego concibes la posibilidad de que Dios te esté intentando dar una lección y ya para acabar piensas en la fábula china de Sai Weng Shi Ma

La segunda es la opción cámara oculta. Tiene que haber alguien grabando. Miras por todas partes a ver si descubres la camarita. Sonríes, como la mayoría de gilipollas cuando visitan una alta dignidad, pensando: no me vais a pillar apurado. He visto en esos programas las caras que pone la gente, y a mí no me vais a pillar, bueno soy yo.

La tercera opción es la irreflexiva. Que no se me note que me tiembla la boca de rabia, que no se me note...

La cuarta es la racional: se trata de estar pensando mecanismos de evasión mientras escuchas las tonterías de turno. Analizas pros, contras, riesgos... Lo que viene a ser un análisis DAFO. Hecho esto, tienes la suficiente información para salir airoso: "Por supuesto, señor, envíele un correo electrónico -escrito y político están peleados. Themis tiene la culpa- a mi superior y cuando tenga el visto bueno me pongo a ello".

La última es la derrotista, la del "sí, bwana". Diría que la más frecuente, bwana...

NOTA: Algunos enlaces son en inglés. No es casualidad: es mi contribución para aquellos que tienen pensado emigrar...





3 comentarios:

  1. La gente tiene una partición en su cerebro: por una parte, sus pensamientos normales, y por otra, la cosa política, y ambas funcionan por separado. O eso, o lo de la cámara oculta.

    ResponderEliminar
  2. Falta la opción bidón de gasolina y barbacoa. Churrasco de políticos: lo mejor para el estrés.
    Y os recuerdo que la Noche de San Juan está al caer. Yo lo dejo ahí.

    ResponderEliminar
  3. Me apunto a la idea de Viocanto, más de uno se merece que le corten la cabeza, como decía la reina de corazones...

    ResponderEliminar

 

Twitter

About