Cómo reconocer el cenu que hay en ti

El finde pasado empezaste un libro. Sí, ya, un ser humano normal se hubiese ido de farra (o como se llama eso), a quemar los euros, destrozarse el hígado, los tímpanos y lo que haga falta. Pero tú, tú empezaste ese libro. Eres bibliotecario y las posibilidades de lectura se abren ante ti como a un compositor delante de un pentagrama en blanco. 

La cara de zombie yonki te delata. Tranquilo, puedes dejarlo cuando quieras.



En concreto, lo dejarás en la última página. Y entonces te dolerá el alma.

(Gracias a Violeta por la imagen)



4 comentarios:

  1. Real como la vida misma.

    ResponderEliminar
  2. Y cómo se encoge el corazoncito al acabar :(

    ResponderEliminar
  3. A veces me lo planteo... Pero nunca he conseguido racionar las últimas páginas de un libro que me gusta .... #gula

    ResponderEliminar
  4. Es esa sensación entre frustración, soledad, arrepentimiento...
    Me pasa como a Anna, lo intento estirar, pero me puede el ansia. Con el chocolate me pasa igual.

    ResponderEliminar

 

Twitter

About