Se nos va de las manos

La moda de las pin up comenzó como una moda que molaba. Eran puro glamour y elegancia, distantes y cercanas a la vez, la misma esencia de la bibliotecaria. Sin embargo, la moda fue degradando. Allá donde había moños originales y creativos, surgieron los tipo Amy Winehouse, que parecían más una ratonera con laca que un peinado. Y donde había bibliotecarias con buen gusto, surgieron cosas como faldas de libros, blusas dos tallas menos y floripondios en el pelo.



Y qué decir del liguero y ese color de uñas conjuntado con el floripondio (un detalle). La próxima vez habría que intentarlo quizá un poquito menos.

Un diez en maquillaje, no obstante.






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