Encuadernación

Al final, lo hice. Decían que no me atrevería pero se equivocaron. Oigan, es que estaba cansada. Todo el día aguantándolos, ahí con su juerga. Eran unos insoportables. Mis cenus, digo. Lo eran. Ahora ya no, claro. Después de despellejarlos para usar su piel como encuadernación raramente sobrevivían. La pega es que alguien me ha descubierto.



Ahora, como ya saben de lo que soy capaz, no me ando con rodeos. Ahí tengo mi estantería del arrepentimiento, abarratada de libros "re-encuadernados" con piel, sembrando el terror a todo el que entra.


(Gracias a Ele por el enlace y la idea)





7 comentarios:

  1. Si es que no se te puede dejar sola ;-)

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  2. Poder, me puedes dejar sola. Luego pasa lo que pasa, pero yo solita estoy muy bien (los cenus no tanto).

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  3. La idea mola… Pero … Buff… No sé… Demasiado trabajo…

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  4. Bueno, si te gustan las manualidades... Yo preferiría echarlos directamente al contenedor del compostaje, pero es que yo soy más vago jejeje

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  5. Vaya panda de vaguetes me habéis salido. Con lo bonita que quedaría una estantería en plan Museo de los Horrores :P

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  6. Me parece F-A-T-A-L lo que has hecho, querida Frikitejefa. Nuestros queridos libros se merecen unas cubiertas de mucha más categoría de la que pueden aportar los pellejuchos de los cenus.

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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