Y punto (de lectura)

Hay muchos tipos de puntos de lectura. Entre el común del cenutriousuarius abundan los más sencillos: el papel de wáter, la tarjeta de bus/metro o el envoltorio del bocata de chorizo: lo que tienen más a mano. Por supuesto, un bibliotecario tiene que destacar que lo suyo es profesionalismo y que no nos vale con cualquier chuminadita. Lo nuestro no es vocación, es devoción, así que aquí van unas ideas. 

Yo me quedo con dos:



Eso de tener que estar buscando el párrafo exacto donde lo dejaste no mola. Es un poco para monguers, pero qué quieren, práctico lo es un rato, ahí el dedito señalando. Tengo que mirar el material, pero luego a lo mejor se puede usar como rascador.



Este tiene una utilidad esencial: se puede usar el soporte clavado para encadenar al cenu que nos moleste y torturarlo, dolorosamente y sin piedad. Hay que estar en todo.

¿Cuál es vuestro favorito?

(Gracias, Manu)

2 comentarios:

  1. Me va más el segundo. Al primero no le iba a sacar provecho porque padezco una grave enfermedad que me impide dejar el libro a medio capítulo.

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  2. Últimamente yo sí los dejo a medio capítulo. Sobre todo cuando mi cabeza hace plof encima de la hoja, es el momento de dejarlo ;)

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