Frikitecaris

o_Ô Alzando la ceja, conquistando el mundo.

15 de juny 2012 a les 7:30 a.m. Perpretat per Juanma 5 Comments

Mola mazo trastear por el interné y encontrarse con frases motivadoras (o, como las llaman los más redichos, 'inspiracionales'). Si, además, las firman primeros espadas del pensamiento, como Mark Twain, Oscar Wilde, Marco Aurelio o Cicerón, pues mucho mejor. ¡A cuadrarse, que esto es dogma de fe, que lo dice Fulanito!

Un ejemplo.
Traducimos:

Si tienes un jardín y una biblioteca,
tienes todo cuanto necesitas.


Gonito, ¿eh? Y, además, ¡lo dice Cicerón!

Pues vamos a ver: sí, pero no.

Porque, por un lado, el buen hombre tenía razón, y es sumamente encomiable que alguien de su posición defendiera el mundo de la cultura en tiempos tan convulsos como los que le tocó vivir, en los que lo más fácil habría sido valerse de su endiablada capacidad oratoria y exigirle al Senado más recursos para la guerra civil que enfrentaba a Julio César y Pompeyo, o desacreditar para siempre jamás la imagen pública de Lucio Sergio Catilina, para alegría de los detractores de este y desgracia de generaciones y generaciones y generaciones de estudiantes de latín. 

Pero claro, háganse cargo: por un lado, Cicerón era parte interesada en el tema jardín, ya que era terrateniente, y vaya usted a saber si 'jardín' era un eufemismo de 'latifundio la hostia de grande y productivo, sobre todo en tiempos de guerra en los que puedo venderle al ejército mi cosecha del trigo a los precios que me salga del mismísimo nabo, por seguir con las metáforas hortofrutícolas'. ¿Ven adónde quiero ir a parar?

Y, por otro lado, Cicerón, como autor con eso que damos en llamar 'extensa obra publicada', algo de cacho pillaría, en lo tocante a la gestión de derechos de autor, si es que esa figura existía en el derecho romano, por lo que, de nuevo, no es que le molaran las bibliotecas y la cultura sino que, literalmente, sacaba tajada de ellas, cual CEDRO avant-la-lettre. Cuantas más obras en catálogo, más tajada sacaba en las bibliotecas.

Así pues, literalmente, la frase de Cicerón era correcta: con su jardincito y una biblioteca bien surtida de obras suyas, Cicerón no necesitaba mucho más. Estaba en el win-win perfecto. Y, además, quedaba como un auténtico señor, hablando de la Arcadia feliz (el jardincito) y de la cultura (las bibliotecas) en tiempos en los que lo que tocaba era el discurso violento y belicista para posicionarse en el lado vencedor de la guerra civil, cosa que, por cierto, se le dio bastante bien... hasta que dejó de dársele bien.

Porque aquí entra la tercera variable que da título a esta entrada: al bueno de Cicerón no le bastó con tener un jardín (léase poder económico) y una biblioteca (léase capacidad intelectual de influir en las cosas de la res publica), sino que eligió bastante mal a sus enemigos. Durante la guerra civil tomó partido por el bando correcto, gracias a lo cual generó una pasta gansa y una credibilidad encomiable como gestor y orador, pero gestionó con el culo su paso por la alta política. De hecho, acabó con la cabeza colgando de una pica gracias a su nada sutil enemistad con Marco Antonio, como si fuera un George Bush cualquiera (y aquí enlazamos con la mujer de este, bibliotecaria, y nos mantenemos en el ontopic: ¡toma pirueta!).

Así pues, lo sentimos mucho, querido y admirado Marco Tulio Cicerón, pero no, no basta con un jardín y una biblioteca: además, hay que saber gestionarlos y conservarlos porque, de lo contrario, a lo mejor pierdes la cabeza si vas de sobrado. 

¡Venga, dennos otra frase gonita y mil veces parafraseada para demolerla, que hoy estamos en racha!


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07 de juny 2012 a les 7:40 a.m. Perpretat per Anna 6 Comments

"Sin bibliotecas, ¿que nos quedaría? No tendríamos pasado ni futuro."

Ray Bradbury


(Nuestro pequeño homenaje al gran escritor. Frase muy vigente, por desgracia. Vista aquí.)



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01 de juny 2012 a les 9:10 a.m. Perpretat per Jaume Julià 3 Comments

La AAPID ha lanzado estos días una serie de preguntas a IWETEL, nuestra estimada lista, para promocionar el VII Foro de Especialistas en Información y Documentación de Andalucía.

Así, después de preguntarnos si un bibliotecario puede ser de derechas -con consultar los resultados de las últimas elecciones debería ser suficiente como respuesta. El sadomasoquismo también es una opción...- nos preguntan qué sucede si como bibliotecarios no estamos de acuerdo con nuestros jefes políticos.

Cada administración es un mundo, cada puesto ocupado es un mundo, cada jefe es un mundo, cada situación personal es un mundo, y así hasta el infinito. Por eso mismo sólo puedo decir lo que pasaría por mi cabeza en tan desagradable situación (y no digo que sea frecuente, por nada del mundo daría una imagen de nuestra clase política tan nefasta, Dios me libre).

La primera de las opciones es la existencial. Un proceso de reflexión interna que te lleva a plantearte en qué clase de mundo un inútil de tal calibre puede haber llegado a ser tu jefe. Luego concibes la posibilidad de que Dios te esté intentando dar una lección y ya para acabar piensas en la fábula china de Sai Weng Shi Ma

La segunda es la opción cámara oculta. Tiene que haber alguien grabando. Miras por todas partes a ver si descubres la camarita. Sonríes, como la mayoría de gilipollas cuando visitan una alta dignidad, pensando: no me vais a pillar apurado. He visto en esos programas las caras que pone la gente, y a mí no me vais a pillar, bueno soy yo.

La tercera opción es la irreflexiva. Que no se me note que me tiembla la boca de rabia, que no se me note...

La cuarta es la racional: se trata de estar pensando mecanismos de evasión mientras escuchas las tonterías de turno. Analizas pros, contras, riesgos... Lo que viene a ser un análisis DAFO. Hecho esto, tienes la suficiente información para salir airoso: "Por supuesto, señor, envíele un correo electrónico -escrito y político están peleados. Themis tiene la culpa- a mi superior y cuando tenga el visto bueno me pongo a ello".

La última es la derrotista, la del "sí, bwana". Diría que la más frecuente, bwana...

NOTA: Algunos enlaces son en inglés. No es casualidad: es mi contribución para aquellos que tienen pensado emigrar...






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