Aunque no esté directamente relacionado con la profesión, hoy quiero proponeros un micrometraje fresquito, veraniego y algo frikitecario. No tiene nada que ver con libros, bibliotecas, bibliotecarius macizorrus, ni siquiera cenus ... Entonces ¿porqué "algo" frikitecario? Porque uno de los guionistas/actores/técnicos es un servidor. La directora es Martina Casasole, italiana y genial, y la actriz es Davinia Sánchez Cobos, divina y profesional como ella sola.
Sesión de cine frikitecario
Super Furry Librarian Biofrikitegrafía
El silencio de los cenutriousuarios
...
...
Todo esto entra en el campo de la especulación. Empero, una cosa está clara: allá por el siglo XIX ya había cenus de tomo y lomo, de los que saquean la estantería de la biblioteca (particular o pública, da lo mismo) y se arrepanchingan de cualquier manera para hacer el gandul en vez de estudiar, investigar o lo que quiera que esté haciendo el niño aquí retratado.
Cenus realistas
Todos sabemos que uno de los lugares más habituales para leer es el cuarto de baño, aunque para muchos sea un vicio casi inconfesable. También ocurre que en ciertos momentos de premura y a falta de un buen libro que llevarse al excusado, cualquier objeto con letras es válido para matar esos tiempos muertos que todos pasamos a diario: el bote del gel de baño, el champú, el limpiador multiusos e incluso el bote de ambientador que será tan necesario después de nuestra visita al señor Roca...
Algún listillo ha visto un filón en este mercado y ha inventado los ambientadores con extractos de capítulos de libros para que dejemos de devanarnos los sesos descifrando los alcoholes isopropílicos y el propylene glycol.
Visto en Ibelieveinad.
Lecturas aromáticas
Los cenus del Brasil
Excelente viñeta de “Moderna de Pueblo”

De bibliotecas y funcionarios







