Sin perdón (de Dewey)

Una de las funciones de los libros es la estética. No me refiero a que concuerden cromáticamente con la pintura del comedor, ni a que los libros sean todos del mismo aspecto. Me refiero a la estética cultural de su dueño: aparentar ser una persona instruída, culta e intelectual. Ser unos wannabes, vamos, pero en versión refinada. Estos especímenes suelen valorar -como objeto- los libros, sin importarles el contenido, o, en el mejor de los casos, cuanta más pedantería, mejor. Son ese tipo de personas que escribe con florituras, giros arcaicos y con cuatro adjetivos bien barrocos por sustantivo. Nadie los entiende, pero se sienten los Cervantes del s. XXI. Pero todo esto no viene a cuento de nada. Es decir, esta gente vive en su burbuja felizmente y no es mi intención molestarlos: a fin de cuentas, dan vidilla a las editoriales y al mundo del libro en general (que no a las bibliotecas: estos no pisan una en su vida, so pena de que los ácaros de las moquetas se les incrusten en las uñas). La única víctima en este caso son los libros: nunca serán abiertos, ni leídos, ni olfateados (hay fetichistas para todos los gustos). Nadie nunca experimentará el placer de abrirlos y sentirlos entre sus dedos, que te pican de los nervios y de la curiosidad por descubrir qué hay en esos mundos; nadie nunca sentirá remordimientos por dejarlos abandonados en la estantería mientras claman a su dueño un poco de atención.

Pero háganme un favor: no los tiren a la puñetera basura, por favor.

Sr. Gallardón, en nombre de sus libros: no se lo perdonamos.


[Gracias a Mentxu por el enlace]

9 comentarios:

  1. Puedo asegurar que en aquellos días se arrojaron a la basura cientos de libros

    Eso duele...
    ¿Nadie le ha explicado al Sr. Gallardón como funciona el tema donativos?

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  2. ¿Hablamos del mismo Gallardón que tanto alardeaba de que había inaugurado la mayor biblioteca pública del mundo mundial en la antigua fábrica de cervezas El Águila? Hubiera donado todos estos libros y encima habría quedado como un señor...

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  3. Si es que no aprenden...no hay manera no señor... aquí una servidora a veces sobreviviendo de las donaciones de nuestros lectores y de nuestra Biblioteca Nacional (Biblioteca de catalunya, entiendase) y otros tirando los libros tan ricamente...señorrrrrrrr que mal repartido está el mundo por dios!

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  4. Este post invita a la reflexión, lástima que hoy tenga comida de Navidad y no esté por la labor. Pero me apunto el tema en la carpeta de reflexiones pendientes. Gracias Mentxu. Con lo de comida de navidad quiero decir que todo el personal de la biblioteca vamos a comer juntos para "hacer equipo", confraternizar y felicitarnos las fiestas. No vean lo contento que estoy, y es que estas ocasiones especiales son la sal de nuestra profesión,...si se emborracha alguien prometo enviar la foto.

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  5. si se emborracha alguien prometo enviar la foto

    Je je je...

    Si lo hace, le prometo que reflexionaremos todos juntos...

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  6. Según se cuenta los premios Planeta son de ese tipo de libros-florero que quedan muy chulos para adornar pero que al final nadie se lee.

    Por otro lado... otro dardo en la cara para algún que otro alcalde bibliocida.

    Un saludo

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  7. Y ya verás cuando Gallardón sustituya a los bibliotecarios por policías municipales, implante el carnet por puntos para sancionar cenutriousuarios y disponga que los libros se coloquen en batería...

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  8. ...pues yo pienso que el lugar natural para algunos libros, una vez editados, es la basura cuando no directamente el fuego....

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