Plan A. Ofrecer café gratis a la biblio. Éxito garantizado al 100%: hordas de usuarios acudirán a la biblioteca a por su dosis gratuita de cafeína. En los tiempos que corren, hay que aprovechar las ofertas, así que nadie dudará un instante en acudir raudo y veloz...y allí estaré yo con mi tacita...

Plan B. Si por un casual el plan A no funcionara, además de café hay que añadir algo para picar y subir el índice glucémico de nuestras víctimas. No hay que ser tacaños si nuestra intención es dominar el mundo. Se convierte la biblioteca en un Tea Room y habrá colas interminables en la entrada de la biblioteca...

Y así, queridos míos, comienza la dominación frikitecaria...Aunque no debemos olvidarnos nunca de arquear la ceja y tratar con desdén al usuario.
